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viernes, 11 de noviembre de 2016

El Extraño caso de Anastasia


Anastasia Henderson, anoche se fue a la cama siendo niña y despertó convertida en mujer, porque hoy cumple sus 15 años, pero algo le ocurre a su cuerpo y no son los cambios típicos de la edad, esa mañana comienza a sentir escalofríos y sufrir sacudidas corporales, sin que pueda controlarlo sus extremidades se giran de forma increíble. Su padre William fue el primero en verla y luego Sabrina su mamá, ambos sintieron gran temor por su hija menor, de inmediato la llevaron a una Clínica Psiquiátrica, Las pruebas son concluyentes, Anastasia tiene epilepsia, iniciaron un tratamiento que según los médicos iba a curar su padecimiento, pero los días pasaban y ella empeoraba, depresión poca alimentación y heridas en la boca iban en aumento, su madre rezaba cada día con más devoción pidiendo por el bienestar de su niña. 
Ante el desespero de ver pasar los meses y que su hija no tuviera mejoría Sabrina empezaba a perder la esperanza en la medicina tradicional, el extraño comportamiento de Anastasia aumentaba, cantaba canciones en idiomas raros y gritaba de forma demencial, entre varios enfermeros intentaron sujetarla sin éxito, no lograban someterla, una fuerza brutal se apoderaba de su cuerpo.
Había sido una niña tranquila que amaba los animales y disfrutaba pasar su tiempo montando caballos y pescando cada domingo en casa de los abuelos, amigable y con deseos de ayudar a los enfermos su sueño era convertirse en médico cirujano, desde que asistió al campamento de verano sus padres notaron a su regreso que ocurría algo extraño en su mirada. Su cara dulce y risueña ya poco se veía, solía hablar con las paredes y mirar por horas la panatalla del televisor cuando se encontraba apagado, a medida que su cumpleaños 15 se acercaba su cambio era más evidente, peleaba con todas sus amigas e incluso llegó a lastimar a Rocío su mejor amiga causándole heridas en la cara con sus propias uñas, alegaba que Rocío tenía los ojos del demonio y que se burlaba de ella por lo que tenía que matarla, faltando una semana para celebrar sus 15 primaveras, los preparativos de su fiesta iban viento en popa. Esa tarde Elizabeth la hermana mayor llamaba a comer a Tony su gato quien no apareció, después de buscar la mascota por toda la casa fue a la habitación de Anastasia que aún dormía, un olor desagradable provenía de abajo de la cama, se inclinó para echar un vistazo y sintió morirse al descubrir el cadáver podrido de Tony, llenó de gusanos y con sus vísceras regadas. Cuando los padres de Anastasia la interrogaron la chica afirmó no saber que había sucedido y mucho menos como llegó el cuerpo del gato a su cuarto.
En los días siguientes durante la noche, en la casa se empezaban a oír ruidos inexplicables, golpes en las paredes, sonidos como goteo de agua que no tenían ninguna fuente de origen. Pasos que iban y venían a mitad de la madrugada, sombras que aparecían y de la nada se descanecian, todo ello fue el preámbulo a la penosa enfermedad y los sintomas inusuales de Anastasia.
Los meses pasaron y su estado fue degradante, la familia decidió sacarla del hospital y cuidarla en la tranquilidad del hogar,  su cuerpo lucía cada vez peor, deteriorado y con mal aspecto. 
William solía ser un hombre poco creyente sin embargo fue el más abierto a la idea de que su hija estaba poseída por el diablo o que algún espíritu maligno se aporedo de ella, Sabrina se negaba a creer algo como eso. Hasta que un día entró a la habitación de Anastasia llevándole frutas y jugó, aunque su hija se negó, insultando a su madre y queriendo golpearla se rehusó a comer, le grito que el demonio se lo prohibía. Con esa imagen tan espantosa Sabrina comprobó la teoría de su esposo, decidida a liberar a su hija de las garras del diablo busco ayuda espiritual en el sacerdote del pueblo y un reverendo amigo de la familia, quienes necesitaban pruebas para poder recibir los permisos necesarios para salvar el alma de Anastacia.
En los dias siguientes Anastacia dormía en el suelo, comía insectos y bebía su propia orina. Repetía que no existía salvación, destruyó el crucifijo que tenían en casa y hasta quemó la Biblia de su madre.
Para cuando el Reverendo Cambell y el Sacerdote Gabriel pudieron tomar cartas en el asunto, Anastasia se encontraba completamente irreconocible cortadas en los brazos y la cara, el pelo se le había caído y su voz sonaba gruesa como de ultratumba. Tanto Cambell como Gabriel tenían sus propios métodos, realizando oraciones y conjuros que podían ser considerados como un exorcismo en conjunto, los 2 religiosos hombres creían que era la mejor forma de ayudar a Anastacia. Se le practicaron varias sesiones de exorcismo por semana, aunque la respuesta agresiva de Anastacia eran tan fuerte a veces que debía ser sostenida por algunos hombres amigos de William, e incluso como última opción su padre debió encadenarla.
Anastacia despreciaba las cruces  y al rociar su cuerpo con agua bendita, hablaba con voz demoníaca en muchos idiomas que es imposible que ella conociera, al oír las oraciones escupía en el rostro de los religiosos y les decía obscenidades. Palabras como “maldición” y “averno” aparecieron en el abdomen de Anastacia, grabadas en su piel. 
Gabriel y Cambell no desistieron, con mayor fe y entrega continuaron su  ritual realizandolo 33 veces antes de que Anastacia pronunciará el nombre de Jesucristo. Entonces sucedió el milagro, los vidrios de las ventanas en toda la casa se rompieron, causando un gran estruendo, los ojos de Anastacia sangraron y después suspiro en forma de alivio, el Sacerdote y el Reverendo comprendieron que que se había terminado, ganaron la guerra contra el mal y vencieron al infierno.

3 años pasaron en los que la vida de Anastacia Henderson volvio a ser como al principio, era la misma chica hermosa y alegre de antes. Sin embargo nunca más pudo recobrar la visión, quedar ciega fue el precio que pago para librarse de la posesión que sufría. Para los médicos simplemente se trató de un cuadro psiquiátrico grave, convulsiones y epilepsia, para los padres, su hermana Elizabeth y todos los que la rodearon otra es la verdad. Jamás se sabrá que sucedió en ese bosque mientras estaba en el campamento, pero quizás el diablo vivía en el lago y deseaba su alma.

lunes, 31 de octubre de 2016

Mi Amigo Imaginario



Me llamo Nicolás Spencer, solía ser un niño solitario y sin nadie con quien jugar, hasta que conocí a Froxy, durante años él fue mi único y mejor amigo, al que podía contarle lo que quisiera y nunca se cansaba de escucharme, si lloraba me consolaba con sus chistes malos que a mí me hacían reír, todo marchaba perfecto, entonces yo comencé a crecer.

Los años en la escuela se fueron tan rápido que ni cuenta me di, solo recuerdo que llego ese lunes donde mi vida ya no volvería a ser como antes, ¡JAMAS!
Iniciaba mi nueva etapa de colegio y con ello las malas experiencias de la escuela iban quedando atrás, comencé a tener amigos, ya no era el niño tonto del que todos se burlaban, inclusive parece que las chicas empezaban a fijarse en mí. Poco a poco fui olvidando por completo a Froxy mi querido amigo imaginario, algo que él no aceptaría tan fácilmente, las noches se hicieron más largas en mi intento por dormir, porque allí estaba Froxy para no dejarme conciliar el sueño, sus visitas se volvieron constantes, el gran cariño que sentía se fue convirtiendo en temor, la dulce risa con la que solía alegrarme no era como antes, ahora me daba miedo escucharla, su compañía se volvió mi tormento.
Las heridas que aparecían de la nada en mi cuerpo me lastimaban, pero nadie entendía lo que pasaba, todos pensaron que estaba enfermo, que yo me produje las cortadas en mi piel, mis padres me oyeron hablar solo, pedirle que me dejara en paz, creyeron que estaba loco.
Pase los siguientes 5 años de mi vida, encerrado entre cuatro paredes acolchonadas y con una camisa que amarraba mis manos, todos esos años él estuvo allí conmigo acompañándome, ni cuando dormía su presencia me dejaba tranquilo, transformó mis sueños en oscuras pesadillas. Casi creí que de verdad había perdido el juicio, sin embargo una noche por fin me abandono, gane la batalla, al cumplir los 18 ante Dios y la ley, era un hombre, cualquier señal de mi niñez y adolescencia se marchó, así fue como me deshice de esa cosa que por años quiso arrebatarme la cordura.
10 años después los traumas del pasado quedaron pisados, a pesar de lo malo y el tiempo perdido en ese hospital, logre recuperar mi vida y convertirme en un tipo exitoso. Con Ariana conocí el amor, fue la mujer que lleve al altar y la que me regalo la dicha de ser padre. Nuestro hijo Damián creció a una velocidad grosera, en un abrir y cerrar de ojos celebrábamos su cumpleaños número 6, sus ojos brillaban de tanta emoción al ver su piñata y la casa llena de dulces, esa noche después que la fiesta termino, entre a la cocina organizando el desastre que los niños causaron,  ahí estaba Damián, lo extraño es que lo oí hablar con alguien pero se encontraba solo comiendo una rebanada de torta, el no pareció darse cuenta de mi llegada, porque siguió muy concentrado en su mundo imaginario, casi me muero del susto cuando escuche a mi hijo decir


-       ¿Froxy te gusto la fiesta? 

Desde esa maldita noche las paredes se burlan de mí,  aunque no lo he visto realmente puedo sentir su maligna presencia como una sombra que no se despega de Damián,  debo hacer algo para impedir que mi hijo sea víctima de esa criatura fantasmal, un lobo del infierno disfrazado de tierna oveja. Hoy decidí decirle todo a mi esposa, sentí un alivio cuando me abrazo fuertemente, se que no es algo fácil de entender pero ella me creyó, dice que desde hace días nota cosas extrañas en la casa, objetos que se mueven solos, risas que provienen de la habitación de Damián y siluetas entre la oscuridad que se desvanecen al encender las luces. Debo detenerlo antes de que sea tarde, temo por Damián, es lo que más amo en el mundo y no permitiré que le haga daño.
Desesperado acudí con Fiorella Van Keller, una espiritista con mucha experiencia en casos paranormales, apenas entro a la casa sus ojos se viraron de una manera grotesca, más tarde nos contó que tuvo una visión, esa entidad estaba hambrienta, un espíritu antiguo que guardaba rencor y ganas de venganza, su maligna esencia necesitaba almas buenas para seguir existiendo, su objetivo no era otro que poseer el cuerpo de los vivos. Todo tuvo sentido, lo que Froxy quiso realmente fue enloquecerme hasta matarme, varias veces me gritaba que me suicidara, si le hubiese prestado atención habría condenado mi alma, mi cuerpo vacío hubiera sido el recipiente ideal que el tanto deseaba.
Era hora de acabar de una vez por todas con mi amigo imaginario, Fiorella preparo todo en la casa, tenía que proteger a mi familia por lo que Ariana se llevó consigo a Damián, esa noche volvería a ver al diablo por última vez. La espiritista leyó un conjuro invocando al demonio, Froxy apareció ante nosotros con su rostro amigable y bueno, pero cuando Fiorella lanzo agua bendita sobre él, mostró su verdadera cara, el aspecto demoníaco que lucía me espantaba aunque debía ser valiente. Cuando lo mire a los ojos pude ver las llamas del infierno consumiendo a inocentes alimentándose del dolor humano. El intento abalanzarse sobre mí diciendo que obtendría lo que siempre anhelo, ¡Mi Alma y mi cuerpo!, al tiempo en que Fiorella empezó a rezar las velas aumentaron el fuego, las sillas comenzaron a volar como platos y una fue a parar a su cabeza golpeándola tan fuerte que perdió el conocimiento, Froxy no paraba de reír mientras me sujetaba del cuello. Yo pensaba que hacia lo correcto al invocar a ese monstruo, sin embargo no me daba cuenta que caía en su juego, nunca se trató de Damián, él quería que notara su existencia, mi hijo solo fue el anzuelo para atrapar al pez gordo. Estaba a punto de asfixiarme pero como pudo Fiorella se levantó del piso, rociando más agua bendita sobre el demonio logrando que me soltara, aunque su furia fue tanta que quien pago el precio fue la pobre mujer que solo deseaba hacer el bien desterrando de este mundo a un fantasma asesino que buscaba poseerme, rompió su cuello como si se tratara de una simple muñeca y su cuerpo sin vida cayo junto a mí. Froxy se relamía los labios con su lengua asquerosa pasándola por sus grandes dientes, en mi mente solo tenía presente a mi esposa Ariana y mi hijo Damián, tome el crucifijo de las manos frías de Fiorella y armado de valor comencé a rezar no como la espiritista lo hacía pero si repitiendo las oraciones que mi madre me enseño, lo último que recuerdo son sus carcajadas, me lanzo contra la pared y perdí la noción de todo.

Desperté en una cama de hospital, Ariana sujetaba mi mano y Damián dormía recostado en un pequeño mueble, ella me explico que los paramédicos me dieron por muerto unos segundos, sufrí un paro cardíaco pero lograron reanimarme. Luego de eso decidimos mudarnos y empezar de cero, Fiorella dio su vida para ayudarme y después de todo resulto, Froxy se había ido y nuestras vidas volverían a ser las mismas, al menos eso pensaba yo.

Una mañana que me preparaba para ir a trabajar, me afeitaba frente al espejo, accidentalmente me corte en la mejilla y quise revisar la herida, me quede con la vista fija en el espejo y allí comprendí las cosas, en mis ojos descubrí la misma mirada infernal que vi esa noche en el demonio, ¡Maldición! Froxy habitaba dentro de mí, su sonrisa maquiavélica retumbaba en mis oídos, mi amigo imaginario nunca se fue, solo aguardaba el momento en que decidiera suicidarme, para adueñarse de mi cuerpo.

domingo, 21 de agosto de 2016

El Silbón


Su viejo reloj marcaba las 2:22 am, extrañamente parecía haberse detenido, así que quizás ya era mucho más tarde. Dereck iba muy pasado de tragos, la ruptura de su matrimonio lo llevo a tomar descontroladamente, había logrado superar su problema de alcoholismo, pasando más de un año sobrio pero los últimos acontecimientos lo hicieron caer de nuevo en la bebida,  esa noche consumió demasiado y ni siquiera recordaba como llego hasta ahí, confundido y sin respuestas se preguntaba así mismo, ¿Qué diablos hacia allí?
Nada tenía que buscar en una calle tan solitaria y vacía, aquel lugar era desconocido para él, inexplicablemente se encontraba lejos de su casa.
Observo alrededor un cielo plagado de nubes negras y relámpagos, era un presagio de que el fuerte aguacero se avecinaba, debía darse prisa o terminaría empapado, deseaba alejarse de ese tétrico sitio lo más pronto posible, aunque no sabía a donde ir, toda la cuadra estaba oscura, con un silencio inusual que en nada colaboraba y no entendía la sensación de inquietud que le embargaba.
Entonces se apresuró caminando a paso firme hacia el norte, de repente oyó un ruido que no supo de dónde provenía, como una especie de pitido que retumbó  en sus oídos, era un silbido ensordecedor que se regaba en el aire con un eco espantoso que le estremecía la piel. Dereck intento mantener la compostura pensando que no había razón para desesperarse, el abundante alcohol en su sangre quizás le hacía imaginarse cosas jugándole una mala pasada, continúo avanzando, sin embargo a medida que iba alejándose el horrible sonido seguía escuchándose, como si fuese detrás de él siguiendo sus pasos. Contrariado sin comprender lo que sucedía, respiro hondo y se dio la vuelta echando un vistazo, para descubrir el origen de aquel extraño ruido, pero no vio más que una calle desolada y sombría, con los autos estacionados en los garajes de sus casas.
Cerro sus ojos esperanzado en que al abrirlos nada fuese real, pero al instante que los abrió para su mala fortuna supo que se trataba de una espeluznante realidad, por unos escasos segundos miro a lo lejos entre los arboles de la calle, observando una silueta opaca que se asomaba entre los matorrales. Comenzó a caminar de forma rápida, casi corriendo, mientras el sonido se acercaba cada vez más. Durante su caminata varias veces giro un momento para mirar en medio de la oscuridad, esperando tener suerte por fin para ver de dónde venía ese silbido infernal, aunque cada vez el resultado solía ser el mismo, solo veía el tenue color de la noche y una horripilante silueta que se asomaba oculta entre cualquier cosa.
A Dereck ya no le quedaban dudas, aquella figura fantasmal era la responsable del silbido de ultratumba que venía atormentándolo lentamente y que poco a poco comenzaba a aumentar en intensidad, subiendo gradualmente el volumen, su cabeza era quien sufría los estragos de un ruido siniestro que amenazaba la tranquilidad de su mente, logrando que su cordura se debilitara y despertando la locura. El silbón realizaba sin parar su tonada diabólica esparciéndola a todos lados, desde cada rincón Dereck no paraba de oír ese silbido, convencido de que nada fue producto de su imaginación ni las botellas de whisky que bebió, empezó a correr como nunca lo había hecho hasta ese momento. Mientras corría, no dejaba de observar ese tenebroso individuo, en todas partes aparecía probando la resistencia de un pobre Dereck que se hallaba casi al borde de la demencia, por más que huía no podía librarse de aquel espectro, lo veía parado en los techos de algunas casas, dentro de los autos y sobre las copas de los árboles. El joven un tanto cansado, sin fuerzas físicas ni mentales fue sucumbiendo ante el terror malévolo que congelaba cada centímetro de su cuerpo, de pronto tropezó con un pedazo de madera y cayó al piso sobre sus manos. Cuando quiso levantarse, alzando la mirada pero allí estaba frente a él, una larga y etérea silueta que sujetaba un saco grande chorreando gotas de líquido espeso, por lo que Dereck entendió que se trataba de sangre, el cuerpo de ese monstruo era flaco y huesudo, por primera vez detuvo su silbido, cambiándolo por una risa de burla, sonreía mirándolo fijamente con unos ojos brillantes como las mismas llamas del averno. El susto que le provoco mirar aquella criatura borro los efectos del alcohol,  sin embargo a Dereck no le importaba si el mismo diablo lo visitaba, no estaba dispuesto a morir sin antes luchar. Después de saborear el miedo en el rostro de Dereck ese demonio volvió a silbar con mayor intensidad que el joven no tuvo más remedio que tomar el tronco de madera que lo había hecho caer, sin pensarlo dos veces lo metió en cada uno de sus oídos con tanta fuerza, que apuñalo sus tímpanos, destrozando su audición en medio de gritos de dolor. En ese instante la lluvia empezó a caer cuando vio a su alrededor noto que el fantasma se había desvanecido, fatigado por la sangre que salía de sus oídos, se dirigió a una casona abandonada que uso como refugio mientras la lluvia cesaba.
Logró dormirse por un instante, pero despertó sobresaltado y muy empapado por la lluvia que lo alcanzo. Afuera caía una tormenta estrepitosa. Las gotas de agua chocaban contra las ventanas de la casa, pero él no podía escuchar ningún ruido, Dereck aún no daba crédito a lo que acababa de vivir, se levantó del suelo y caminó hasta la puerta, bajo las escaleras. En ese momento lo escuchó de nuevo; aquel maldito sonido que parecía sacado del infierno. Dereck Se quedó parado, en medio de la escalera, totalmente petrificado por el miedo, ¡era imposible! sus oídos seguían derramando sangre, los ojos lucían sobresaltados con la mirada perdida, atrapado en la soledad de esa casona y sus glándulas sudoríparas producían un sudor frío que bajaba por su rostro, el corazón quería salirse del pecho. Cuando un relámpago iluminó la sala, fueron suficientes unos segundos para que sus ojos lo apreciaran. Después de un rato congelado como una estatua sus piernas le respondieron, subió las escaleras regresando a donde se encontraba antes. Como pudo tranco la puerta y se recostó contra ella aprisionando con los brazos sus orejas, desquiciado y envuelto en lágrimas mientras ese silbido diabólico le retumbaba en la cabeza, aunque sus tímpanos se encontraban hecho trizas y no podía percibir otro ruido, aquello no fue suficiente para acallar el silbido que lo atormentaba. Sus gritos enloquecidos se mezclaban con los truenos y centellas que caían del cielo.

Su cuerpo fue encontrado luego por la policía, debido a las denuncias de los vecinos por el fuerte olor que salía de la casona.
Intrigado por la escena James León el detective encargado del caso dijo al forense:

-       ¡Háblame de la víctima!, ¿Cómo Murió?
-       Es un hombre de 30 años. Su nombre era Dereck Marte. Sufrió un ataque de pánico, que le produjo un derrame cerebral, producto de una sobredosis de alcohol y medicamentos antidepresivos. También parece que se destrozó los tímpanos con algún objeto.
-       ¡Oh Dios Mío! –  (exclamo el detective) es insólito que una persona haga algo como eso.

¡Caso cerrado!, su trabajo concluía allí, miro el reloj que para sorpresa suya se había detenido a las 10:10 pm, escucho un silbido a lo lejos de la calle, sin embargo James León no le dio importancia, subió a su auto y se marchó.

domingo, 31 de julio de 2016

Lágrimas Negras


Patrick siempre soñó con una familia numerosa y niños corriendo por toda la casa, lo que nunca imagino es que el destino lo golpearía tan fuerte matando esos sueños, hasta que la noticia de su esterilidad lo sorprendió, después de 10 años de matrimonio, al fin lo entendió, eran miles sus intentos por concebir los cuales terminaban en misión fallida, su esposa Julieth temía ser la del problema, ninguno de los dos tuvo en mente jamás, que quien no podía completar el proceso fuese Patrick.
Luego de probar miles de tratamientos, la inseminación apareció como una repuesta a sus plegarias, 3 meses de gestación alegraban el entorno de la pareja quienes veían una luz al final del camino, pronto serian una familia de tres, así que el pequeño apartamento donde vivían no lucia como la mejor opción para criar a su bebe, con el dinero ahorrado durante casi una década de trabajo Patrick y Julieth Green podrían comprar una casa maravillosa donde empezar su nueva aventura, convertidos en flamantes padres.
La dulce tarea de escoger la casa perfecta fue una labor que se extendió más de lo debido, durante casi 2 meses recorrieron distintos lugares, checando casas en venta, sin embargo los precios no se ajustaban a lo que ambos podían costear, pero cuando casi se daban por vencidos, alguien en su círculo de amigos menciono una casona fuera de la ciudad que reunía las características indicadas que la pareja necesitaba, el valor de la propiedad era tan accesible y disponía de un gran espacio que sin dudas Patrick y Julieth quedaron enamorados con la casa, si bien tendrían que hacerle unas cuantas remodelaciones estaría lista para cuando su bebe naciera.
Los 3 meses siguientes fueron suficientes para arreglar detalles que la casa requería, aunque llevaba tiempo deshabitada en el jardín, un hermoso rosal brillaba con luz propia, con tanta belleza y color que deleitaba a los ojos, algo extraño teniendo en cuenta que nadie lo regaba ni cuidaba de él, pero eso en vez de inquietar a la pareja fue otro aliciente para que finalmente se hicieran dueños de la vieja casona.
Cuando Harry llego a sus vidas nada podía empañar la felicidad de la joven familia Green, Dios les concedía la bendición de ser padres, su deseo anhelado. Sin embargo con la llegada de Harry cosas raras comenzaron a ocurrir en su hogar, ruidos que provenían de la habitación del bebe, como si alguien habría la puerta a media noche, preocupados iban a mirar pero la puerta seguía cerrada y Harry dormía plácidamente, en ocasiones Patrick escucho la melodía de una dulce vos, una mujer tarareaba canciones de cuna, ¿Pero quién?, su esposa dormía tras darle de comer al bebe, siempre que el padre oía ese mismo sonido corría a observar a Harry, aunque solo se encontraba la tierna imagen del niño dormido.
Un fin de semana la familia y amigos se reunieron para celebrar un día muy especial, en aquella ocasión festejaban el primer cumpleaños de Harry, al momento en que Julieth se preparaba para encender la vela del pastel, una brisa fría se colaba por la ventana apagándola, cansada de tanto intentarlo cerro la ventana para evitar que el viento continuara haciendo de las suyas, sin embargo de forma inexplicable la vela siguió apagándose una y otra vez como si alguna persona se encargara de soplarla.
El lunes después de la fiesta, Patrick conducía de regreso a casa, fatigado después de un intenso día de trabajo, Julieth lo esperaba en la entrada como de costumbre, el cuarto del bebe estaba en las alcobas de arriba, algunas veces su esposa cargaba al niño, pero en aquel instante debía estar tomando la siesta ya que solo ella aguardaba en la puerta, sin embargo en vez de tranquilidad Patrick sintió el susto de su vida cuando echo un vistazo a la ventana y vio la silueta de una mujer que se asomó a la ventana cargando en sus brazos a Harry.

–     ¿Acaso la Tía Luisa hoy vino a visitar?, (pregunto Patrick intrigado)
–     No… Yo he pasado todo el día sola, (respondió Julieth algo confundida)
–     ¡Llama a la Policía!, (Grito desesperado)

Patrick visiblemente preocupado corrió de prisa en busca de su bebe y Julieth le siguió detrás, sin comprender la reacción alarmante de su marido, esperando lo peor Patrick tomo lo primero que hallo a su alcance, un bate de béisbol que sujeto fuertemente, de una patada abrió la puerta asustando a Harry quien gateaba de un lado al otro en compañía de sus juguetes. Cuando su esposo le explico lo que había visto Julieth sintió mucho miedo y a partir de tal suceso no volvió a sentirse cómoda en la casa.
Tras varias semanas las cosas parecían normalizarse nuevamente, sin embargo Harry no lloraba tanto como antes solía, en vez de eso, solo bastaba con que el niño comenzara a llorar un minuto para que al instante se tranquilizara, como cuando su mama lo arrullaba para que no siguiera llorando. Cierto día que Julieth limpiaba la casa, oyó que el niño reía emocionado y a medida que se iba acercando Harry soltaba grandes carcajadas, sin querer interrumpirlo observo por una rendija de la puerta para descubrir el motivo de su risa, alcanzando a ver una especie de sombra en forma de persona que mecía al niño a un lado de la cuna, abrió la puerta de inmediato aunque para sorpresa suya el cuarto se hallaba completamente vacío, la poca visión de la que disponía a través de la abertura de la puerta, quizás le jugó una mala pasada, eso pensó ella, para sacarse de la cabeza cualquier absurda idea.
3 Noches pasaron desde ese último acontecimiento, el reloj marcaba las 10:00, Patrick y Julieth llevaron acostar a su pequeño y se marcharon a su alcoba, a las 3.00 am el llanto del bebe los despertó, lloraba desconsoladamente como muy pocas veces lo hacía, sin embargo casi en un minuto su estado de ánimo cambio, empezando a sonreír, pero esta vez sus padres calmados decidieron esperar para entrar, lentamente y de forma sigilosa caminaron a la habitación contigua de Harry. Al irrumpir en su cuarto abriendo inesperadamente la puerta se encontraron con una escena que ni en sus peores pesadillas podrían imaginar, una joven mujer de cara pálida y cabello corto, con un largo vestido gris arrullaba a su bebe flotando en el aire, cuando el espectro vio que los padres del niño la descubrieron, entro en cólera gritando con tanta fuerza que los vidrios de la venta se rompieron y el viento comenzó a soplar levantando las cortinas, la boca de la mujer se agudizo estirándose de una forma abismal, coloco al bebe en la cuna ante la mirada petrificada de sus progenitores que nada pudieron hacer, los  ojos de la mujer se llenaron de lágrimas negras y comenzó a sollozar diciendo, “Mi Hijo, ay mi hijo”, mientras poco a poco se fue desvaneciendo.

Patrick y Julieth se mudaron ese día, nunca más pudieron vender la casa y quedo abandonada, aunque el rosal que adorna su jardín sigue tan bello como siempre, cuenta la gente que el fantasma de aquella mujer vela por él, cuidando el regalo que su esposo le dio antes de morir en la guerra. Su espíritu sigue allí en la habitación llorando lágrimas negras, en aquel lugar donde se quitó la vida luego de perder a su hijo.

domingo, 24 de julio de 2016

El Arte de Matar


Se escuchaban los pasos al compás del caminar, ahogando el silencio de sus voces siniestras que guardaban dentro de sus bocas cerradas un deseo mezquino y tan diabólico que se mezclaba con las ganas oscuras de satisfacer a la muerte, cumpliendo con los susurros que repetidamente en su cabeza noche tras noche pedían sangre y dolor como ofrendas al infierno.
Cuando David y Charlotte fueron a la tienda de disfraces parecían la típica pareja de enamorados que iba en busca del disfraz perfecto para alguna fiesta entre amigos, David un hombre encantador que gozaba del don de la palabra, y Charlotte una Rubia de mirada seductora y grandes ojos tan azules como el ancho mar, se probaron tantos disfraces que la vendedora de turno ya empezaba a temer que con tal indecisión le hicieran perder su tiempo y al final se marcharán sin comprar nada, sin embargo después de tantear varias opciones los ojos de ambos brillaron con un aire de picardía y complicidad, por fin encontraban el disfraz perfecto.
Mateo conducía esa mañana de lluvia por una carretera poco transitada, la gente prefería quedarse en casa, ante un clima como el de aquel sábado, pero para él la emoción era mayor que cualquier obstáculo, saber que vería a su amada Dorothy le llenaba de alegría aumentando la adrenalina de su cuerpo en altos niveles, igual que cada semana pasaba muy temprano en busca de esa morena que le quitaba el sueño, al verla se olvidaba de todo lo demás y se alejaban del mundo, el nido de amor los esperaba para dar rienda suelta a su pasión, la misma posada turística que Mateo solía alquilar los fines de semana.
David preparó una maleta con todo lo necesario para su viaje y Charlotte se disponía a guardar los disfraces que tanto deseaba usar, mirarlos ahí doblados sólo hacia latir su corazón lleno de ansias como si le pidiera a gritos que el gran momento llegará, en su interior habitaba un deseo más fuerte que nada, sólo pensaba en derramar toda la sangre que pudiera y divertirse mientras lo hacía, tanto ella como David compartían esa afiliación enfermiza por la muerte, su desquiciada mente sólo tenía presente llevar a cabo aquellos actos impuros que anhelaban desenfrenadamente.
Las horas pasaron y la tarde comenzaba a caer, sus risas invadían la habitación, Mateo y Dorothy disfrutaban su compañía entre besos y caricias, que podía ser más perfecto que estar juntos allí queriéndose como sólo ellos podían hacerlo, pero tristemente la felicidad nunca es eterna.
En la recepción de la posada su dueño reposaba muy tranquilo viendo la televisión, a la espera de cualquier solicitud que necesitará su mejor, su meta era mantenerlo contento y por órdenes de Mateo, cada sábado Camilo despachaba sus empleados y colgaba el letrero de ocupado para que ningún viajero se detuviera, ese día la posada se hallaba a la entera disposición de Mateo y Dorothy la bella mujer que siempre lo acompañaba. Concentrado en el programa que miraba noto que alguien tocaba a la puerta, se acercó a revisar, sin embargo notó lo solitario que lucía el lugar, pero antes de cerrar la puerta pudo sentir un leve dolor en el pecho que de manera fugaz se hizo presente, cuando sus ojos observaron el estómago no daba crédito a lo que miraba, la punta de una larga flecha sobresalía del abdomen y el resto se incrustó en sus entrañas, aunque Camilo intentó caminar hasta el teléfono su dolor aumentaba a un ritmo agonizante, la sangre brotaba por la boca, él quería continuar pero cayó al suelo moribundo, mientras un par de conejos gigantes armados con una ballesta irrumpían por la puerta burlándose a carcajadas de aquel pobre desgraciado que por la herida murió.
Dorothy dormía plácidamente, su radiante belleza la convertía en un ángel, Mateo no podía dejar de contemplar la perfección de mujer que tenía a su lado, cuando tocaron a la puerta salió del embrujo de amor, sólo para abrir y casi morirse del infarto, la cabeza ensangrentada de Camilo entraba dando vueltas, causándole náuseas, susto y repulsión, los gritos de Charlotte no se hicieron esperar, despertaba en medio de la peor pesadilla de su vida, preso del miedo Mateo tranco la puerta y corrió abrazar a Dorothy que lloraba desconsoladamente víctima del horror que sentía.
Mateo tomó el teléfono y llamó a la policía suplicando ayuda, sin embargo antes que pudiera contar todo lo que sucedía la llamada fue interrumpida, quien hubiera asesinado a Camilo se ocupaba ahora de cortar la comunicación, una piedra lanzada con fuerza entró por la ventana rompiéndola en mil pedazos y causando un estruendo, sin que tuvieran oportunidad para reaccionar Mateo y Dorothy fueron invadidos por dos extraños sujetos disfrazados de conejos, quienes ingresaban a la habitación a través de la ventana rota. Armado de valor Mateo se levantó para enfrentar a los invasores, sólo pensaba en proteger a Dorothy a toda costa, pero cuando el conejo más pequeño sacó de la maleta que cargaba un enorme cuchillo, Mateo temeroso quiso apartarse pero terminó sujetado por el conejo alto y robusto que lo sometió fácilmente, dejando el camino servido para que su compañero sin dudarlo ni un segundo deslizara el filoso cuchillo por el cuello de Mateo degollándolo frente a su querida Dorothy, el cadáver cayó al piso, impregnado de sangre la habitación, luego los dos psicópatas se acercaron hasta la cama donde Dorothy permanecía inmóvil sin oponer resistencia, entre ambos la amarraron de sus extremidades y lo único que ella podía hacer era gritar desesperada, se encontraba a merced de los dementes que acababan de asesinar a su amante y que se disponían hacer lo mismo con ella, de nada valieron las súplicas de Dorothy que entre sollozos rogaba piedad, el conejo más grande se monto sobre ella y lentamente fue hundiendo el cuchillo en la piel de su víctima a la que no dejaba de mirar detallando sus muestras de sufrimiento, alimentándose con el placer que le causaba observar como la vida se apagaba poco a poco de sus ojos al tiempo que la acuchillaba una y otra vez sin descanso hasta matarla.
Cuando dejaron caer sus máscaras David y Charlotte se abrazaron satisfechos, durante algunos meses organizaron minuciosamente cada paso que darían y finalmente habían llevado a cabo su perverso plan, era momento de celebrar lo que juntos consumaron, reían y lloraban en una mezcla de emociones, se conocieron de la peor forma, coincidiendo como un par de idiotas miserables, presos de la mentira, el engaño que por años vivieron los convirtió en personas frías y con hambre de venganza, floreciendo entre ellos un amor lunático y con sed de sangre, la traición avivo en sus negros corazones el odio y resentimiento, pero nada les costó despertar su instinto asesino, David y Charlotte castigaron a sus infieles esposos usando el arte de matar.

domingo, 10 de julio de 2016

Buque de los Sueños


Nadie me dijo que navegar el ancho mar sería tan buena travesía, si lo hubiera imaginado desde el principio, creo que no me habría resistido ni por un segundo abordar.
Cuando el Trasatlántico zarpo yo me negaba a realizar este viaje, lleno de ira y rabia con mis padres por obligarme acompañarlos, dejando a mis amigos en vísperas de las fiestas patronales de 1912, fue tanta mi molestia que en el muelle mientras la tripulación abordaba, ni siquiera me detuve a observar el nombre real del navío, tan sólo sé que lo apodaban Buque de los Sueños, era el mayor barco de pasajeros para la época, según mi padre fuimos de los pocos afortunados en tener la oportunidad de ir a bordo durante su viaje inaugural, sólo personas con bastante poderío económico podrían gastarse una fortuna, comprando el privilegio de subir a un barco como aquel, diseñado para ser lo último en lujo y comodidad.
Esa mañana desperté por primera vez rodeado por un mar azul, cualquier señal de cólera se borró enseguida, admito que no era el típico amante de las aguas, pero ver ese paisaje tan colorido me enamoro, como aquellos marineros que van de puerto en puerto haciendo lo que más les apasiona en el mundo. ¡Navegar!
En la borda había más gente de lo que pensé, niños, hombres, mujeres y ancianos tomaban el sol apreciando la fantástica vista, una bandada de gaviotas volaba hacia la costa entre nubarrones blancas que parecían moverse lentamente, así iba transcurriendo el día sin mayores contratiempos.
Al llegar la noche, mi madre me pedía que me alistara para la ocasión, el gran salón nos esperaba con una fiesta amenizada por el capitán Simón Jansen, en honor a los pasajeros. La velada reunió a la mayoría de los viajeros y tripulación, sin embargo yo prefería dar un pequeño paseo por las inmensas instalaciones del buque, estuve tanto tiempo mirando la luna que los minutos se fueron sin darme cuenta, el frío de la madrugada comenzaba inundar mi cuerpo, una densa neblina empezó a regarse poco a poco en el horizonte volviéndose cada vez más espesa, cuando decidí que era momento para entrar, escuche a lo lejos una dulce melodía que provenía del mar, su tonada no se parecía a ninguna que hubiese oído antes, pero era tan hermosa que casi podía sentir mi corazón palpitando al ritmo del amor, sólo una mujer podría interpretar esa maravillosa canción, estaba hipnotizado, deseaba llegar a ella, aunque fuera una locura, ¡sé que me llamaba!. Los gritos de un hombre me regresaron a la realidad, era Roberth Augusto el primer oficial quien me ordenaba ingresar a mi camarote, eran más de las 3 am y la fiesta había concluido.
Al día siguiente sólo pensaba en la noche anterior, necesitaba volver a oír esa mágica canción, me quedé todo el día encerrado en la habitación, esperando que el sol se ocultara nuevamente. Nuestro barco surcaba las aguas del Atlántico acercándose a uno de los puntos con más bajas temperaturas en el océano, sin embargo eso no me impidió salir a la borda aguardando algo que quizás nunca más se repetiría, tal vez sólo lo imaginé o se trató de alguna embarcación que navegaba cerca de nuestra ruta en ese momento, las horas fueron pasando y la poca gente que seguía fuera se iba retirando para resguardarse del frío, resignado estuve a punto de marcharme, hasta que de pronto, ahí estaba otra vez. La neblina volvió aparecer y con ello esa música empezó a sonar con más fuerza que anoche, no supe si fue producto del eco del mar, pero las melodías parecían multiplicarse viniendo de todas partes, comencé a notar como los hombres se acercaban a la cubierta con la mirada perdida y un brillo en sus ojos, hasta el capitán sucumbió, lo vi pasar caminando a la orilla, Simón Jansen lucía como hipnotizado por una fuerza extraña, la noche anterior nadie más que yo pareció escuchar la música, el ruido de los músicos en la fiesta les impidió oír esa tonada perfecta que hoy a todos atrapaba. Las mujeres detrás de sus esposos y las madres siguiendo a sus hijos también salían a cubierta.

–  ¡Jack, Jack, Jack!

Mi madre repetía mi nombre, pero yo seguía mirando al mar, incluso mi padre se encontraba embelesado y mirando sin rumbo, fuera de sí mismo, como cada hombre en el barco. En ese instante el resplandor de unas luces brillantes, emergió del fondo del mar y ahí estaba ella, la intérprete de aquel canto angelical, aunque la noche era oscura, su destello brillaba mostrando perfectamente sus rasgos divinos, unos ojos grises que veía fijamente, esa larga cabellera negra y unos labios gruesos que casi podía jurar que me invitaban a besarlos, al igual que ella, muchas mujeres emergían a la superficie, ante la mirada atónita de quienes no podían entender como eso era posible, sin embargo el embrujo que esas chicas causaban en nosotros era más fuerte que cualquier cosa, varios marineros se lanzaron a las heladas aguas al encuentro de sus musas, descuidando por completo las labores de cada uno, dejando vacía la sala de máquinas y sin darnos cuenta el barco quedó a la deriva, a las 23:40 del 14 de abril de 1912 el buque de los sueños chocó contra un iceberg en el lado de estribor, la colisión abrió varias planchas del casco en su lado de estribor bajo la línea de flotación, el impacto provocó que el barco se fuera hundiendo gradualmente por su parte delantera mientras la popa se elevaba, muchos pasajeros cayeron al mar, afortunadamente yo pude sujetarme de una baranda,  había despertado del trance y ahora me encontraba en una pesadilla, las bellas mujeres del mar saltaban sobre la borda, como pirañas atrapando a la gente que se mantenía en el barco, la dulzura de sus rostros se había transformado en una cara monstruosa con cientos de afilados dientes, sólo podía escuchar los gritos desesperados de las personas, al tiempo en que algunos pasajeros y tripulantes eran evacuados como podían en botes salvavidas, sólo para terminar siendo presa fácil de esas criaturas marinas que los cazaban, mi resistencia iba cediendo, acompañado por el pánico abrumador que me azotaba, sabiendo que si caía me esperaba el mismo desenlace si es que la hipotermia no me mataba primero por las heladas temperaturas del mar, observe a mi padre intentando ayudarme, venia hacia mí, pero fui testigo de cómo era arrancado del barco y arrastrado a las profundidades, mientras al no lograr resistir más, yo caí sin poder evitarlo.

El agua congeló mi cuerpo, la agonía me duro muy poco, los huesos se adormecían casi en un segundo, haciendo que no sintiera el frío, entonces ella apareció junto a mí, con su torso desnudo y su hermosa cara, destacaba del resto, debía ser la mujer más bonita que había mirado pero detrás de ese encanto se escondía el rostro del diablo, sin embargo lo descubrí muy tarde, cuando sus labios me besaban, abrazándome a un espantoso final inevitable, ella revoloteaba el agua mostrando su cola de pez, la maldita sirena me apretó en sus brazos y de una zambullida me sumergió a lo profundo, lo último que mis ojos vieron "Titanic", era el nombre del buque de los sueños, que poco a poco se hundía.

domingo, 3 de julio de 2016

La Amiga de los Muñecos


A los 10 años toda niña juega con muñecas o vive sumergida en su propio mundo, imaginando historias fantásticas de crueles villanos persiguiendo a una bella princesa que termina rescatada por el valiente príncipe azul montado sobre su fiel corcel, y vivieron felices para siempre.
Aunque la vida de Daibelys Fontana era totalmente distinta, las muñecas de trapo las cambiaba por aquel gusto peculiar hacia los muñecos de madera, desde muy pequeña su adicción iba centrada en el negocio del espectáculo, esa habilidad para la ventriloquia era de admirar, un talento que le permitía hablar cambiando su voz natural sin apenas mover los labios ni los músculos de la cara, siempre lograba crear la ilusión de que otra persona hablaba.
En Diciembre de 1907 convertida en una señorita de 17 años decidió salir del nido, persiguiendo su sueño de convertirse en una afamada ventrílocua, sin embargo era un oficio difícil y poco reconocido para la época, por más de 3 décadas nadie supo de ella, Doménico su padre fue el gran responsable de que abandonará a su familia, él rechazaba por completo su trabajo, la acusaba de loca y hasta satánica, diciendo que su hija estaba maldita, que aquel don oscuro era obra del diablo.
Para la primavera de 1937 el auge de los ventrílocuos inundó cada rincón de la ciudad, la gente emocionada acudía noche tras noche a las funciones, llenando los asientos disponibles en cada escenario. Para el Teatro de Santa Lucía representaba una apuesta sensacional brindar estos maravillosos shows, en las últimas semanas los asistentes podían disfrutar de una ventrílocua que destacaba del resto, una trotamundos venida desde tierras muy lejanas que para suerte de todos ahora radicaba en la ciudad, tenía una gracia especial que ponía a gozar al público, acompañada de Samantha su inseparable muñeca y mejor amiga.
Daib y Samantha se convirtieron en poco tiempo en las reinas del teatro, muy poco se conocía sobre el pasado de Daib una mujer solitaria que vivía a sol y sombra con su muñeca, incluso fuera de las tablas, Daibelys Fontana aquella chica soñadora que 30 Años atrás huyó de casa en busca de la fama, al fin alcanzaba la cúspide del éxito, haciéndose llamar simplemente Daib, la amiga de los muñecos.
Daib disponía de varios muñecos que iba presentando a medida que el espectáculo avanzaba, sin embargo ninguno podía causar impacto ni lograba cautivar tanto como Samantha, una llamativa muñeca cuyo aspecto mezclaba cierto aire de belleza e ingenio con un diminuto toque de aberración y miedo, sus inmensos ojos color caoba figuraban más que atractivos, generando un efecto tan alucinante que casi era imposible que tu mirada no fuese arrastrada a ellos, haciendo que las personas quedarán hipnotizados al observarla. Pero lo que mayor impresión producía es el tamaño inusual de su cuerpo, Samantha no lucía como esa muñeca de un ventrílocuo habitual, sus manos parecían demasiado reales, la boca fue esculpida de una forma minuciosa, siendo su atributo más expresivo y los rasgos faciales del rostro eran tan perfectos que al verla pensarías que se trataba de una niña real de unos 10 años.
Durante las noches Daib hablaba a solas con su muñeca, recordando ese duro infierno que le tocó afrontar para llegar al paraíso en el que se encontraba, entre lágrimas no olvidaba a su amada hija, los años de miseria que el destino les regaló fueron terribles, cuando su esposo las abandonó quedaron en la calle sumidas en la pobreza, el fracaso en su oficio de ventriloquia no les daba ni un centavo para comer, cansada de la situación, una noche de locura y alcohol, al oír los reclamos de su hija quien exigía a gritos un poco de comida, la hicieron estallar, como poseída por una fuerza maligna que la cegaba, se abalanzó sobre la chica ahorcándola con fuerza mientras ella luchaba para liberarse de la embestida de su madre, que ciega de la ira saco del pantalón un viejo cuchillo, el mismo que usaba para tallar sus muñecos y que en ese momento se volvió la arma homicida con la cual apuñaló a su hija más de 30 veces. Aunque jamás superó aquel acto malévolo y atroz, su negra conciencia consiguió como salir airosa de todo, o al menos maquillaba muy bien su terrible secreto cuando salía al escenario, nadie imaginaba que detrás de esa mujer talentosa y carismática se escondía una asesina sin escrúpulos que vilmente le arrebató la vida a la hija que nació de sus entrañas.
Para 1940 Daib la amiga de los muñecos, contaba con una aceptación envidiable, su nombre cruzaba fronteras, el show especial con Samantha se transformó en el suceso de moda, todos querían apreciar de cerca a la maestra de la ventriloquia, ella realizaba geniales espectáculos alrededor del mundo, ganando no sólo su fama, sino que hizo de la muñeca un reconocido y afamado  personaje. Sin embargo más allá del humor y la empatía con la gente, resaltaba el hecho de que Daib no permitía que nadie se acercara a Samantha, los encargados de la escenografía para cada show tenían prohibido entrar a su camerino y ni siquiera a los cientos de admiradores que deseaban un autógrafo de la artista y tocar un segundo a su graciosa muñeca les otorgaba tal beneficio. Este misterioso hecho poco a poco fue haciéndose eco en la multitud, tanto que muchos empezaron afirmar que la mujer practicaba brujería para lograr que su muñeca pudiera actuar como si tuviera vida propia, la acusación fue tomando credibilidad cada vez más, Daib se enfrentaba a los viejos fantasmas del pasado, con aquel rumor creciente de que la ventrílocua recibía influencia demoníaca, así como su padre lo dijo en sus inicios, todo eso llevo a que varios padres le negaran a sus hijos asistir al espectáculo. Daib y Samantha despertaban al mismo tiempo mucha admiración igual que odio y terror en las personas.
Una noche cualquiera se preparaba para cumplir una función, era hora del espectáculo pero Daib no salió, cuando tocaron la puerta del camerino no respondió, preocupados llamaron a la policía quienes al llegar de inmediato forzaron la entrada, encontrándose con la espantosa sorpresa de que Daib había sido asesinada, en el cuello presentaba marcas de estrangulamiento y su cuerpo recibió más de 30 puñaladas, junto a ella yacía Samantha la muñeca, una imagen que provocó escalofríos en los policías al notar que tenía salpicaduras de sangre y sus manos presentaban signos de lucha física, pero lo que dejó perplejo a las autoridades fue lo que descubrieron tras examinar a la muñeca de cerca, percatándose que se trataba de una niña de verdad o al menos del cadáver de una niña, con el maquillaje y colorante suficiente para cubrir su pequeño rostro pálido y la piel algo deteriorada y demacrada.

Han pasado más de 5 décadas desde la horrorosa escena, aunque el misterio sigue latente, nadie sabrá como Daibelys Fontana conservó por años el cadáver, la gente sigue creyendo que fue por medio de brujería, lo único cierto es que Samantha su pobre hija asesinada, regreso de la muerte a cobrar venganza, después que por tanto tiempo Daib utilizará su cuerpo como muñeca.

miércoles, 24 de febrero de 2016

La Hija de Mery.


Desde la primera vez que sus ojos vieron aquel increíble obsequio que sus padres le regalaron, su vida cambio, siempre jugaba a ser la madre perfecta, la esposa ideal, quien cuidaba a las niñas en su nueva casa de muñecas.
A los 10 años el regalo prometido por fin llegaba, había soñado con tenerla y gracias al esfuerzo de su padre que nunca rompía una promesa, ahora tenía esa casa gigante para que fuera el hogar de sus muñecas, la cual se convirtió de la nada en todo para ella. Mery no tuvo la dicha de ver crecer a su hermana, la pequeña Susana que con tan solo 2 años murió a causa de una letal enfermedad, dejando un vacío inmenso en los corazones de toda su familia, pero sobre todo en Mery quien apenas con 7 años descubrió lo que era el dolor de una partida, encontrando en las muñecas esas únicas aliadas con quienes podía llorar en silencio sin que sus padres lo notaran, por lo menos así les evitaba mayores sufrimientos al ocultar su triste nostalgia.
Nunca imagino que a su corta edad tuviese que derramar tantas lágrimas, durante 3 años padeció grandes penas, sin embargo esa casa le devolvió la sonrisas que la mano de la muerte le arrebato, al llevarse a su hermana menor.
Después de un tiempo gris, su panorama poco a poco se transformó nuevamente en un arcoíris de colores, la casa de muñecas más que un lugar de juegos se volvió su refugio, el gran tesoro de su niñez, pasaba horas ahí dentro, peinando la melena de sus princesas como llamaba a las muñecas, tomaba té junto a ellas mientras les contaba de su vida. Cuando los años pasaron y empezó a crecer, como una ley de la vida los juegos cambiaron por salidas al cine, fiestas y cosas típicas de los adolescentes, la casa de muñecas fue quedando en el olvido, pero en su mente tuvo siempre una clara idea, la guardaría como su más preciada posesión y algún día seria el motivo de alegría para su hija o tal vez sus amadas hijas.
Al terminar la universidad se volvió una exitosa periodista, pero allí no solo se hizo profesional de la comunicación, sino que también conoció el amor de la mano de Stanley su compañero de estudios, el chico guapo que todas querían sucumbió ante los risos dorados de Mery y aquellos ojos verdes que enamoraban a cualquiera, su romance floreció de prisa, las vidas de ambos pronto se hicieron una, comenzando a pensar en futuro, un deseo mutuo que los llevo hasta el altar, unos jóvenes esposos que lucían tan enamorados que todos los tildaban como la pareja perfecta.
En su quinto aniversario Mery y Stanley lucían igual de felices que el primer día, ante la mirada del mundo su vida era perfecta, pero detrás de las paredes, ambos sabían que algo les faltaba a su hogar para llenarlo de colores, después del primer año de matrimonio decidieron que ya era momento para empezar a buscar un bebe, sin embargo el tiempo fue pasando y la cigüeña seguía sin llegar, cuando transcurrió un año de fallidos intentos, acudieron al médico, las respuestas que recibieron allí no fueron las esperadas, una negra noticia tiño su mundo de tristezas, Mery era estéril y nunca podría convertirse en madre, de un instante a otro sus noches se transformaron en un calvario, aunque al principio nada los detuvo y siguieron tanteando otras opciones, cada vez el resultado era igual, la misma opinión y más decepciones para los dos.
Stanley le planteo la idea de adoptar, algo que no agradaba a Mery, ella daría lo que fuera a cambio de lograr la dicha de ser mama de forma natural.
Una noche frente al espejo después de un intenso día de trabajo, Mery rompió en llanto, le había tocado cubrir un reportaje dentro de una maternidad, sus ojos no dejaron de mirar con deleite a cientos de madres con sus bebes y ella solo pensaba que jamás estaría en aquella situación, se sentía impotente y menos mujer por no poder contar con el don de dar vida a través de su vientre, llena de ira y de rabia, con todas las fuerzas de su corazón pidió encontrar la manera que fuese para concebir un hijo, pero a veces hay que tener cuidado cuando pides un deseo, porque tal vez si Dios no te escucha, quizás alguien más si lo haga.
Una semana después salió temprano del periódico donde trabajaba y decidió ir por unas cuantas copas, luego de varias horas Mery conducía camino a casa, en algún instante debió quedarse dormida al volante, aunque afortunadamente reacciono a tiempo, justo antes de atropellar a una anciana que cruzaba la calle, apenada ella se ofreció ayudar a la pobre señora, llevándola hasta su casa, la anciana no paraba de hablar cosa que a Mery parecía agradar, sin embargo poco a poco la dulce vieja demostró saber mucho de su vida, conocía los nombres de cada miembro de su familia, sabia de fu fallecida hermana Susana y lo más ilógico es que hasta menciono el problema de su maternidad , algo que a Mery empezó a inquietarla, sobre todo cuando dijo que ella era la respuesta a todas sus plegarias, la anciana cambio su tierna vos por un tono más grave y de una forma directa le hizo saber que llevaba en su auto a la mismísima muerte, Mery quiso creer que solo se trataba de una broma de mal gusto, siendo una conocida reportera cualquiera podía averiguar información de su vida personal, sin embargo casi le da un infarto del susto cuando vio como los ojos de la vieja se pusieron tan rojos como la sangre y destellaban una especie de llama ardiente, supo entonces que la anciana decía la verdad.
El ángel de la muerte estaba cansado de arrastrar consigo la vida de todos, por primera vez deseaba ser algo más que esa figura decadente a la cual el mundo temía. Ante el terrible miedo que Mery sintió prefirió detenerse en medio de la carretera, respiro hondo y apelando a su instinto periodístico pregunto al espectro cual era el motivo de su visita. Si su poder recaía en quitar la vida, también podía devolverla, la muerte le ofreció convertirla en madre, en su vientre crecería una vida, Susana su propia hermana fallecida reencarnaría pero ahora convertida en la hija de Mery. Una oferta increíble y tentadora, lo único cierto es que la muerte siempre tiene hambre y ese favor alimentaria de alguna manera su apetito voraz.
Para una mujer desesperada cualquier solución a su tormento es una bendición, aunque la salida sea condenar su propia alma, para Mery rechazar esa propuesta era lo indicado, sabía perfectamente que se trataba de una idea descabellada, pero ni la acertada razón pudo convencerla, termino cayendo rendida ante esa presencia milenaria que fácilmente la atrapo en sus redes. Vida por muerte, esa era la condición a cambio de concebir, si quería mantener a su hija con bien, a partir del primer cumpleaños debía entregar la vida de una persona, repitiendo la misma ofrenda durante 10 años, de lo contrario la niña moriría, después de eso quedaría libre y su deuda con la muerte seria saldada, su vida nunca más volvería a ser la misma pero aunque estuviera maldita por aceptar ese pacto, en su mundo habría motivos suficientes para ser feliz, llevaría en su panza una criatura que amaría como a nadie, tenía un doble motivo para quererla, más que su hija era la reencarnación de su hermana, el trato fue cerrado con sangre, la anciana se cortó la palma de su mano y Mery lamió de su sangre.
9 meses ya han pasado desde aquella noche y en la sala de hospital la familia de Mery aguarda con ansias, la llegada de su primogénita, a excepción de Stanley nadie supo jamás del problema de fertilidad de su esposa, para ambos fue el milagro más grande, los médicos nunca entendieron cómo pudo quedar embarazada cuando todo indicaba que no podría. Después de una larga espera todos pudieron conocer a la hermosa Catrina, para los padres de Mery fue alegría y melancolía, una mezcla de emociones, al verla es como si miraban de nuevo a la niña que ellos perdieron, su nieta era el vivo reflejo de Susana su hija muerta.
Catrina le trajo a la vida de Mery felicidad sin igual, sin embargo eso en vez de brindarle sueños placenteros, solo le dio insomnio y pesadillas que se repetían cada noche, esa mirada de la anciana, los ojos de la muerte, no podía sacarlos de su cabeza. Iban pasando los meses, el primer cumpleaños de Catrina se acercaba, Mery solo escuchaba la vos en su cabeza que le gritaba que una vida debía entregar para a su hija salvar, aunque tratara de no pensarlo, todo se lo recordaba, sombras en la calle que le susurraban que debía robar la vida de alguien, paredes teñidas con mensajes sangrientos a donde quiera iba, vasos partidos uno tras otro porque cada vez que intentaba tomar agua, sangre se volvía. No tenía escapatoria ya una vez perdió a su hermana y no estaba dispuesta a dejar ir a su hija, ella era su vida, la amaba y haría lo que fuera para protegerla. El día llego, la sonrisa de Catrina le sirvió como aplomo, utilizo la excusa del cumpleaños de su niña para ausentarse del trabajo, salió temprano de casa y compro una botella de licor para armarse de valor, bebió más de la mitad y condujo lejos de la ciudad, se desvió por una vieja carretera hasta apreciar a un recoge latas que dormía al lado de la vía, siendo un camino poco transitado no se preocupaba por los autos, Mery vio todo claro, entendió que había encontrado lo que buscaba, ese pobre hombre le daría la vida que necesitaba para que Catrina pudiese estar a salvo un año más, su corazón le pedía que no lo hiciera pero su mente la animaba a proseguir, cerro sus ojos, piso fuerte el acelerador y no se detuvo hasta impactar de golpe con su víctima.
Luego de ese día sintió que su corazón perdía la nobleza que algún día tuvo, las semanas se fueron volando como si la muerte quisiera volver comer a manos de Mery, vino el cumpleaños 2, Catrina era la imagen pura de Susana cualquiera diría que se trataba de la misma niña. Cada vez que se miraba al espejo Mery apreciaba como si sus ojos verdes lentamente cambiaban de color, ese día nuevamente al azar, le quitaría la vida a un inocente, recorrió la ciudad, hasta llegar a un bar donde bebió unas cuantas cervezas, un hombre en la barra no dejaba de mirarla, se fue acercando a ella y entablaron conversación, la charla se extendió por un rato, después de compartir varias cervezas, los comentarios subieron de tono, ella se quitó la chaqueta que traía puesta mostrando su escote sin pudor, decidieron de mutuo acuerdo que debían marcharse a un sitio más privado, caminaron a una calle a oscuras, enseguida los besos y las caricias no se hicieron esperar, ambos disfrutaban la situación, pero el erótico momento fue cortado por Mery, ante la molestia de su compañero quien intento continuar todo, tan solo para encontrarse con un afilado cuchillo que Mery llevaba en su cartera y con el cual atravesó en repetidas ocasiones el estómago del hombre que minutos atrás besaba con pasión hasta provocarle la muerte, fue la segunda vez que cometía un crimen a cambio de la Vida de Catrina, sin embargo en vez de remordimiento descubrió cierta satisfacción en aquel macabro acto.
Uno tras otro los años fueron transcurriendo, le tocó el turno a una secretaria que por trabajo se quedó hasta tarde en la oficina, para su mala suerte fue la elegida de turno, siendo sorprendida cuando cruzaba la calle, por el auto de Mery que a toda velocidad la golpeo de forma letal y no solo se conformó con atropellarla, sino que varias veces dando reversa y avanzando otra vez adelante la aplasto matando a su víctima. Luego vino el turno de un hombre al que igualmente en un bar ella lo sedujo para posteriormente apuñalarlo antes de consumar el acto sexual y repitió el mismo modo en sus asesinatos durante 3 años seguidos, para alternarse después atropellando a un extraño cerca del muelle de la ciudad, sin dudas descubrió que apuñalando a sus víctimas sentía mayor satisfacción, lo que la hizo utilizar los últimos tres años el mismo estilo, siendo los sacrificados 3 desconocidos que escogieron el día y el bar equivocado, pues se cruzaron con Mery y esas copas compartidas con ella les costaron a todos la vida.
El trabajo estaba hecho, la preciosa Catrina ya tenía 10 años y Mery había superado la aparentemente difícil tarea de matar a 10 personas, pero la verdad es que lejos de sentirse aliviada es como si un desasosiego inquietante le robaba la calma, sentía un deseo que la impulsaba a seguir, algo más fuerte que ella, cada espejo que miraba le demostraba lo que hace tiempo creía absurdo, pensaba que se estaba volviendo loca, pero realmente tenía la razón, sus ojos habían perdido su verdor, esa pureza que durante años transmitían, se transformaron en unos ojos irritados, colorados y casi rojos como la sangre, aunque quizás nadie más a su alrededor lo notaba. La anciana le había hecho saber que jamás la volvería a ver de cuerpo presente pero que siempre estaría acechándola para que cumpliera con su trato. Cuando creyó que todo terminaba allí, estaba muy lejos de eso, al contrario su vida fue el propio infierno, la casa de muñecas que tanto amaba de niña era ahora el adorado sitio de juego de Catrina, sin embargo Mery de manera extraña comenzó a pasar tiempo en ella, era el único sitio donde podía estar tranquila, el resto de la casa, la calle, su trabajo y todo en la ciudad, parecía la puerta del infierno, figuras negras en la calle, personas que de la nada parecían morir frente a ella para descubrir después que solo alucinaba, hasta el apetito lo perdió, cada vez que iba a comer su comida empezaba a sangrar, por primera vez el amor hacia su hija comenzó a cambiar, cuando miraba a Catrina veía en su cara los ojos de la muerte, la vos de la niña se oía idéntica a la de la anciana, es como si su hermosa hija se fuese convertido en la misma muerte, se sentía desquiciada pero el odio hacia Catrina empezó a ser mayor, no soportaba estar cerca de la infante, su cabeza comenzó a maquinar montones de ideas, algo debía hacer para ponerle fin a ese espectro maldito, luego de tanto pensarlo se asomó la solución sensata, una noche después de cenar, Stanley llevo a Catrina a la cama, últimamente le preocupaba las raras reacciones de Mery, repentinamente actuaba de mala gana, muchas veces grito a su hija y hasta intento golpearla, eso sin contar que en los últimos días pasaba horas en la casa de muñecas y no le permitía a Catrina entrar, amaba a su esposa al igual que su hija, tomo una difícil decisión, tal vez a Mery no le agradaría pero el próximo sábado irían juntos a un psicólogo que analizará su inusual comportamiento, aunque para Mery no había un mañana, la hora llegaba y era el momento de actuar, espero en la casa de muñecas a que Stanley acostara a Catrina en el cuarto y se marchara al suyo, fue hasta la cocina y sigilosamente se dirigió a la habitación de su hija quien ya dormía, se acercó a ella y le estampo un beso en la frente, no comprendió porque una lagrima rodaba por su mejilla, al parecer su instinto de madre por mas perdido en el fondo de su alma que pareciera, salía a flote pero solo por un instante, se encontraba ahí por un motivo y no dejaría que la muerte la engañara, si podía tomar la forma de una anciana también lo haría haciéndose pasar por una niña, al menos eso pensaba ella, en la cocina tomo un cuchillo que ahora sujetaba fuertemente, llena de odio estaba decidida apuñalar a Catrina, sin embargo su hija despertó, notando a su madre armada con un gran cuchillo, del susto soltó un tremendo grito que alerto a Stanley,  Mery se abalanzo sobre ella y aunque la niña intento defenderse no consiguió evitar que su mama la apuñalara una vez, Stanley irrumpió en la habitación y al ver lo que pasaba ataco a Mery lanzando un golpe que le tumbo el cuchillo y comenzó una batalla campal, mientras la niña lloraba gravemente en la cama sus padres luchaban uno contra el otro, Mery en el suelo forcejeando contra su marido sintió un pánico absoluto cuando vio como los ojos de Stanley brillaban tan rojos como los de la muerte, saco fuerzas de donde no las tenía, parecía poseída por un poder más grande, desquiciada por tanta repulsión acumulada contra la muerte en las ultimas semana, le dio una patada a Stanley zafándose de él, teniendo tiempo para recoger el cuchillo y apuñalar a su amado esposo una y otra vez sin descanso, arrebatando su vida, para después terminar su misión, le dio vida a la muerte trayendo al mundo a la niña que era su recipiente y ella misma la eliminaría, no valieron los gritos de su hija, que toda ensangrentada le suplicaba detenerse, Mery cerro sus ojos y empezó apuñalar a Catrina al tiempo que recordaba todas y cada una de las personas que asesino solo para mantener con vida a la muerte.

Cinco años han pasado desde que la ciudad despertó en medio de una tragedia, la policía arrestó a una esposa aparentemente normal, profesional y admirada por muchos, que en medio de un ataque de locura cegó la vida de su esposo y la de su inocente hija de 10 años, Mery paga condena en un manicomio para reclusos con problemas mentales, entre 4 paredes sigue encerrada tan lunática como el primer día, no para de gritar que la muerte la asecha que esta con ella en todas partes y que al salir de allí matara a todos los de ojos rojos. Mery aun no ha entendido la verdad, esos ojos rojos como la sangre que están siempre acompañándola en la habitación, la mirada de la muerte que sigue atormentándola, reflejada en todas partes, tan solo aguarda el momento indicado para entregarle la carga de su labor, la muerte estaba cansada de tantos siglos haciendo el trabajo sucios y su tiempo había pasado, debía buscar un alma que descubriera en su instinto, la capacidad de oler en la gente el aroma de la muerte, sabiendo quien y cuando debían morir, la hija de Mery y el trato de por medio suelo fueron la prueba de una presencia más antigua que el principio de los tiempos que por fin encontró una sucesora, Mery creía haber escogido a cada una de sus víctimas al azar, pero sin darse cuenta el olor de la muerte que desprendían todos los que mato, fue lo que la guío hasta ellos, el día en que Mery vuelva a mirarse al espejo, vera sus ojos rojos como la sangre, con una llama ardiente en su mirada, entonces comprenderá que se ha convertido en el nuevo ángel de la muerte.

viernes, 19 de febrero de 2016

Torre Blanca



Maldita la hora en que hicimos aquel viaje, 7 idiotas que se creían los dueños del mundo, cuantas veces nos advirtieron que no lo hiciéramos, pero el orgullo estúpido de sentirnos mejor que los demás no nos dejaría jamás aceptar que otros nos dijeran que hacer, además solo eran patrañas y cuentos ridículos de pueblerinos brutos. 
Una majestuosa torre blanca que desde mucho tiempo había sido admirada y temida por muchos, todos decían que era una verdadera belleza aunque nadie sabía quién la construyo, algunos afirmaban que era el hogar de una bruja, creada especialmente para darle rienda suelta a su maldad, mientras otros decían que solo se trataba de una vieja edificación que perteneció a un antiguo castillo derrumbado por el paso de los siglos y que la torre se mantuvo en pie.
Al convertirnos en viajeros de una loca expedición buscamos la fama detrás de lo que sería el boom en las redes sociales, pasaríamos un fin de semana en la Torre Blanca de la Montaña Maldita, esa a la que miles de personas temían por asegurar que quien iba ahí jamás regresaba. Anthony y su Hermano Alan, si querías drogas, una buena bebida o ligar a alguien para una noche de sexo ellos eran los indicados para conseguir un poco de eso. Cristina y su novio Larry, los eternos enamorados toda su vida habían estado juntos y al graduarse pretendían casarse, Rachell la Porrista sexy y Madison la Nerd del grupo, todos eran bastante disparejos por donde se viera, pero algo era cierto, tenían una cosa en común, los unía el dinero y la posición de sus padres, niños ricos y mimados que crecieron en el mismo ambiente y por más raro que fuese existía el vínculo de amistad entre todos, incluso yo, la nueva la recién llegada, logre rápidamente ser parte del grupo, al igual que cada uno de ellos compartía su estatus y en poco tiempo fui una más de la familia. 
Al partir rumbo a la montaña teníamos de nuestro lado la atención que tanto queríamos. Aunque al principio fue mi plan después de varias semanas de planearlo y convencer a los demás, terminaron por aceptarlo y lo adoptaron como suyo, convirtiéndose en un deseo de todos. Por varios días difundimos la información debida, en la universidad nos veían como héroes por llevar a cabo semejante acto, hasta creamos cuentas con perfiles en las redes sociales especialmente para informar a la gente sobre nuestra hazaña, al final recibimos más apoyo del que imaginamos, el lunes al regresar compartiríamos con el mundo nuestra aventura y seria el inicio de una nueva atracción, con el dinero de nuestro lado podríamos ir a cualquier lugar y convertirnos en una especie de exploradores de esos sitios a los que nadie más se atreve a ir.
Durante el trayecto a la montaña las fotos y vídeos no paraban compartiendo en directo con los seguidores, recibíamos todo tipo de comentario, desde quienes nos felicitaban y animaban a continuar hasta los que rezaban por nuestra salvación y nos advertían que aun estábamos a tiempo de abandonar esa locura, pero a esas alturas ya estábamos acostumbrados a todo eso y nada nos detendría. Cuando estuvimos al pie de la montaña los 7 aventureros quedamos completamente solos, perdimos toda señal telefónica y no hubo más contacto con el resto del mundo, fue momento de comenzar la travesía, fuimos subiendo hasta la cima por alrededor de 3 horas, algo que sin dudas nos sorprendió, jamás pensamos que lo lograríamos tan rápido, teniendo en cuenta lo alto de la montaña y el difícil camino para ascender parecía casi imposible subirla en tan poco tiempo, al parecer la suerte estaba de nuestro lado, aunque cualquier escéptico diría que la montaña estaba ansiosa de que nos adentráramos en ella, al llegar a la cima estaba frente a nosotros una vista estupenda, se podía observar el extenso bosque que rodeaba la montaña, sin embargo lo que capto nuestra mayor atención fue la increíble Torre Blanca que se encontraba a solo unos cuantos metros de nosotros, era inmensa y debía ser aún más gigante por dentro.
La primera noche todo fue tranquilo, no sabíamos si había sido resultado del ajetreado viaje pero tan pronto entramos a la torre caímos rendidos en un sueño abrazante, ni siquiera pudimos echar un vistazo al resto de la torre, apenas si nos dio oportunidad para sacar las bolsas de dormir y hasta el otro día.
El peor error que cometimos no fue ir a la montaña, sino entrar a esa torre, jamás imaginamos que íbamos directo a una trampa para ratas donde nosotros éramos la presa. Lo malo fue que lo descubrimos muy tarde, Rachell desesperada formo un tremendo alboroto que despertó a todos y no era para menos, nuestras cosas habían desaparecido sin que nadie lo notara, lo más inquietante es que ni las bolsas de dormir estaban, no sabíamos cómo sucedió se suponía que cada uno dormía dentro de una bolsa, solo Cristina y Larry compartían una para ambos, trate de que no perdiéramos la calma, pero fue inútil; como rayos le explicas a alguien que mientras duermes dentro de un saco de camping seas sacado de allí y despiertes en medio del suelo, mientras todo tu equipaje también desaparece sin dejar rastro. Pero lo más inexplicable fue cuando observamos que el sol ya casi se ocultaba, significaba entonces que dormimos desde la tarde anterior hasta ese momento.
En ese instante supimos que teníamos que salir inmediatamente de la torre, sin agua y sin comida no podríamos estar en la montaña. Sin embargo cuando intentamos correr ella nos detuvo, fue la primera vez que oí su risa, los huesos me temblaron como si se congelaran al instante, por mucho tiempo mire películas de terror que asustaban hasta al más valiente pero apuesto que ninguna lograría hacer sentir a nadie el miedo tan terrible que a todos nos invadió en ese momento,  escuche como su vos me llamaba varias veces diciendo mi nombre, “Payton, Payton”. y así siguió con cada uno, hasta que pronuncio todos nuestros nombres y su risa macabra volvió a inundar el lugar, Madison empezó a vomitar, mientras Rachell lloraba llena de pánico y Cristina se tapaba fuertemente sus oídos como queriendo arrancarse los tímpanos para no seguir escuchando esa burla siniestra que nos hizo entender que estábamos atrapados sin poder salir.
Larry abrazaba fuertemente a Cristina intentando que sintiera su protección pero como podía transmitirle seguridad cuando él mismo estaba muriéndose de pavor. Al mirar a la puerta de la torre la vimos frente a nosotros, una mujer que tapaba su cara con un velo, llevaba puesto un largo vestido. Alan el menor de todos en un arranque de valentía tomo un trozo de leña que yacía en el suelo y corrió hacia ella intentando golpearla para que pudiéramos salir, lo  que nunca esperamos fue verla desvanecerse como un fantasma dejándonos más que nunca boquiabiertos del susto, sin darnos tiempo a reaccionar porque casi de inmediato apareció de nuevo delante de Alan sujetando una hacha en sus manos con la cual le corto la cabeza de un solo golpe.
La cabeza decapitada de Alan cayó al suelo y se convirtió en el alimento de su mascota, una hiena tuerta que salió debajo de su vestido como si del sombrero de un mago se tratara, el despreciable animal masticaba con glotonería los restos de Alan, ante la mirada aterrorizada de todos, comprendimos que el infierno no se hallaba en el fondo de la tierra sino que ya nos encontrábamos allí.
La mujer trono sus dedos y aquello fue como un botón que encendió varias antorchas en la pared, en ese momento Anthony reacciono cayendo en cuenta del destino fatídico de su hermano, el miedo lo cambio por cólera, una ira total lo invadió, pude apreciar como sus ojos azules eran pintados por la llama del odio, nos pidió a todos que corriéramos hacia la escalera del fondo, al tiempo en que él se dirigió a donde estaba la verdugo de su hermano, desarmado quiso golpearla pero una fuerza invisible pareció detenerlo, observo como la misma hacha que le quito la vida a Alan se acercaba a él, sin poder hacer nada y terminando por incrustarse en su frente haciéndole una brecha enorme en la cabeza que lo mato. Yo no perdí detalle alguno de su muerte ni siquiera notaba que los demás intentaban alejarse, solo sentí la mano de Larry que me halaba a ellos.
Por más que corrimos, subimos la escalera y abrimos algunas puertas, el resultado era el mismo, ella siempre aparecía en cada habitación burlándose de nosotros. Desesperados intentamos bajar de nuevo pero 3 hienas salieron de uno de los cuartos y nos rodearon, la misma hiena tuerta que se comía a Alan, ataco a Madison mordiendo su pierna y haciéndola sucumbir en el suelo para luego lanzarse encima de ella y clavarle sus dientes en el cuello rompiéndole la garganta entre salpicaduras de sangre, mientras Rachell lloraba sin control viendo que no podíamos evitarlo al encontrarnos inmóviles y acorralados por las otras dos hienas que nos amenazaban desafiantes esperando el momento para atacarnos.
Nunca olvidare su sacrificio su mirada nos dijo lo que haría no hicieron falta palabras, tan solo aguardaban un movimiento nuestro para atacar y Rachell hizo precisamente eso corrió hasta donde la otra hiena se alimentaba de Madison y las dos que nos asechaban se olvidaron de nosotros y corrieron tras ella, encerrándola en un circo y  se abalanzaron sobre Rachell devorándola sin piedad desmembrando su cuerpo. Larry busco la manera de hacer valer su temple de acero sabiendo que Cristina y yo éramos presas del pánico, nos sujetó a ambas, indicándonos que nos refugiaríamos en el mismo cuarto de donde las hienas habían salido, tranco la puerta y nos quedamos escondidos dentro. Parecía una buena decisión sin embargo cuando los tres dimos unos cuantos pasos, el piso pareció moverse y comenzó a derrumbarse cayendo todos al vacío.
Sus gritos me despertaron de inmediato, el martillo rechinaba golpeando los clavos que se hundían en lo profundo de su cuerpo, mientras el llanto de su amada denotaba la angustia y el dolor al apreciar el sufrimiento agónico que padecía el amor de su vida.
Larry reposaba tirado sobre una estructura que servía a la diabólica mujer como apoyo para enterrar en la piel del moribundo Larry unos grandes clavos, primero fueron sus manos, después sus pies y pecho y finalmente aparto de su frente los flequillos que acostumbraba a usar y le deposito un clavo en su cabeza que lo mato. Cristina permanecía parada y encadenada a una pared mientras yo amarrada a una silla veía el cruel final de Larry entre los gritos despavoridos de su novia.

La despiadada mujer tomo un gran cuchillo y camino hacia mí, entonces supe que mi momento llegaba, tan solo le grite a Cristina que fuera valiente que todo terminaría pronto y le pedí a esa maldita que se levantara su velo y nos dejara ver el rostro de nuestra verdugo, sin dudarlo hizo caso a mi exigencia, se levanto el velo que cubría su cara, su belleza era evidente, tenía unos labios carnosos y ojos claros que se unían a su perfilada y pequeña nariz acompañada de una linda cabellera lacia de color castaño, era Hermosa. Por primera vez en mucho rato Cristina dejo de llorar, sus ojos se llenaron de sorpresa pura, ¡Sí! Aquella mujer era idéntica a mí, yo la miraba fijamente cuando sujeto el cuchillo en el aire con las dos manos lanzándolo contra mí, cortando mis amarras, agradecí a mi preciosa hermana Taylor por el fantástico show ofrecido, algunas veces ella solía ser el señuelo, en esa ocasión fue mi turno, mis queridos amigos habían sido los elegidos para saciar nuestros deseos sangrientos, siendo el tributo perfecto para esos Dioses oscuros que nos conceden todo el poder de la magia negra. Le di un dulce beso en los labios y me entrego su cuchillo, camine hasta Cristina quien no dudo en maldecirme y desearnos a ambas que nos pudriéramos en el infierno, sus insultos no cesaron hasta que mi cuchillo le degolló el cuello. Tan traviesas como siempre, buscando la manera de atraer visitantes a nuestra amada Torre Blanca.