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domingo, 24 de julio de 2016

El Arte de Matar


Se escuchaban los pasos al compás del caminar, ahogando el silencio de sus voces siniestras que guardaban dentro de sus bocas cerradas un deseo mezquino y tan diabólico que se mezclaba con las ganas oscuras de satisfacer a la muerte, cumpliendo con los susurros que repetidamente en su cabeza noche tras noche pedían sangre y dolor como ofrendas al infierno.
Cuando David y Charlotte fueron a la tienda de disfraces parecían la típica pareja de enamorados que iba en busca del disfraz perfecto para alguna fiesta entre amigos, David un hombre encantador que gozaba del don de la palabra, y Charlotte una Rubia de mirada seductora y grandes ojos tan azules como el ancho mar, se probaron tantos disfraces que la vendedora de turno ya empezaba a temer que con tal indecisión le hicieran perder su tiempo y al final se marcharán sin comprar nada, sin embargo después de tantear varias opciones los ojos de ambos brillaron con un aire de picardía y complicidad, por fin encontraban el disfraz perfecto.
Mateo conducía esa mañana de lluvia por una carretera poco transitada, la gente prefería quedarse en casa, ante un clima como el de aquel sábado, pero para él la emoción era mayor que cualquier obstáculo, saber que vería a su amada Dorothy le llenaba de alegría aumentando la adrenalina de su cuerpo en altos niveles, igual que cada semana pasaba muy temprano en busca de esa morena que le quitaba el sueño, al verla se olvidaba de todo lo demás y se alejaban del mundo, el nido de amor los esperaba para dar rienda suelta a su pasión, la misma posada turística que Mateo solía alquilar los fines de semana.
David preparó una maleta con todo lo necesario para su viaje y Charlotte se disponía a guardar los disfraces que tanto deseaba usar, mirarlos ahí doblados sólo hacia latir su corazón lleno de ansias como si le pidiera a gritos que el gran momento llegará, en su interior habitaba un deseo más fuerte que nada, sólo pensaba en derramar toda la sangre que pudiera y divertirse mientras lo hacía, tanto ella como David compartían esa afiliación enfermiza por la muerte, su desquiciada mente sólo tenía presente llevar a cabo aquellos actos impuros que anhelaban desenfrenadamente.
Las horas pasaron y la tarde comenzaba a caer, sus risas invadían la habitación, Mateo y Dorothy disfrutaban su compañía entre besos y caricias, que podía ser más perfecto que estar juntos allí queriéndose como sólo ellos podían hacerlo, pero tristemente la felicidad nunca es eterna.
En la recepción de la posada su dueño reposaba muy tranquilo viendo la televisión, a la espera de cualquier solicitud que necesitará su mejor, su meta era mantenerlo contento y por órdenes de Mateo, cada sábado Camilo despachaba sus empleados y colgaba el letrero de ocupado para que ningún viajero se detuviera, ese día la posada se hallaba a la entera disposición de Mateo y Dorothy la bella mujer que siempre lo acompañaba. Concentrado en el programa que miraba noto que alguien tocaba a la puerta, se acercó a revisar, sin embargo notó lo solitario que lucía el lugar, pero antes de cerrar la puerta pudo sentir un leve dolor en el pecho que de manera fugaz se hizo presente, cuando sus ojos observaron el estómago no daba crédito a lo que miraba, la punta de una larga flecha sobresalía del abdomen y el resto se incrustó en sus entrañas, aunque Camilo intentó caminar hasta el teléfono su dolor aumentaba a un ritmo agonizante, la sangre brotaba por la boca, él quería continuar pero cayó al suelo moribundo, mientras un par de conejos gigantes armados con una ballesta irrumpían por la puerta burlándose a carcajadas de aquel pobre desgraciado que por la herida murió.
Dorothy dormía plácidamente, su radiante belleza la convertía en un ángel, Mateo no podía dejar de contemplar la perfección de mujer que tenía a su lado, cuando tocaron a la puerta salió del embrujo de amor, sólo para abrir y casi morirse del infarto, la cabeza ensangrentada de Camilo entraba dando vueltas, causándole náuseas, susto y repulsión, los gritos de Charlotte no se hicieron esperar, despertaba en medio de la peor pesadilla de su vida, preso del miedo Mateo tranco la puerta y corrió abrazar a Dorothy que lloraba desconsoladamente víctima del horror que sentía.
Mateo tomó el teléfono y llamó a la policía suplicando ayuda, sin embargo antes que pudiera contar todo lo que sucedía la llamada fue interrumpida, quien hubiera asesinado a Camilo se ocupaba ahora de cortar la comunicación, una piedra lanzada con fuerza entró por la ventana rompiéndola en mil pedazos y causando un estruendo, sin que tuvieran oportunidad para reaccionar Mateo y Dorothy fueron invadidos por dos extraños sujetos disfrazados de conejos, quienes ingresaban a la habitación a través de la ventana rota. Armado de valor Mateo se levantó para enfrentar a los invasores, sólo pensaba en proteger a Dorothy a toda costa, pero cuando el conejo más pequeño sacó de la maleta que cargaba un enorme cuchillo, Mateo temeroso quiso apartarse pero terminó sujetado por el conejo alto y robusto que lo sometió fácilmente, dejando el camino servido para que su compañero sin dudarlo ni un segundo deslizara el filoso cuchillo por el cuello de Mateo degollándolo frente a su querida Dorothy, el cadáver cayó al piso, impregnado de sangre la habitación, luego los dos psicópatas se acercaron hasta la cama donde Dorothy permanecía inmóvil sin oponer resistencia, entre ambos la amarraron de sus extremidades y lo único que ella podía hacer era gritar desesperada, se encontraba a merced de los dementes que acababan de asesinar a su amante y que se disponían hacer lo mismo con ella, de nada valieron las súplicas de Dorothy que entre sollozos rogaba piedad, el conejo más grande se monto sobre ella y lentamente fue hundiendo el cuchillo en la piel de su víctima a la que no dejaba de mirar detallando sus muestras de sufrimiento, alimentándose con el placer que le causaba observar como la vida se apagaba poco a poco de sus ojos al tiempo que la acuchillaba una y otra vez sin descanso hasta matarla.
Cuando dejaron caer sus máscaras David y Charlotte se abrazaron satisfechos, durante algunos meses organizaron minuciosamente cada paso que darían y finalmente habían llevado a cabo su perverso plan, era momento de celebrar lo que juntos consumaron, reían y lloraban en una mezcla de emociones, se conocieron de la peor forma, coincidiendo como un par de idiotas miserables, presos de la mentira, el engaño que por años vivieron los convirtió en personas frías y con hambre de venganza, floreciendo entre ellos un amor lunático y con sed de sangre, la traición avivo en sus negros corazones el odio y resentimiento, pero nada les costó despertar su instinto asesino, David y Charlotte castigaron a sus infieles esposos usando el arte de matar.

domingo, 10 de julio de 2016

Buque de los Sueños


Nadie me dijo que navegar el ancho mar sería tan buena travesía, si lo hubiera imaginado desde el principio, creo que no me habría resistido ni por un segundo abordar.
Cuando el Trasatlántico zarpo yo me negaba a realizar este viaje, lleno de ira y rabia con mis padres por obligarme acompañarlos, dejando a mis amigos en vísperas de las fiestas patronales de 1912, fue tanta mi molestia que en el muelle mientras la tripulación abordaba, ni siquiera me detuve a observar el nombre real del navío, tan sólo sé que lo apodaban Buque de los Sueños, era el mayor barco de pasajeros para la época, según mi padre fuimos de los pocos afortunados en tener la oportunidad de ir a bordo durante su viaje inaugural, sólo personas con bastante poderío económico podrían gastarse una fortuna, comprando el privilegio de subir a un barco como aquel, diseñado para ser lo último en lujo y comodidad.
Esa mañana desperté por primera vez rodeado por un mar azul, cualquier señal de cólera se borró enseguida, admito que no era el típico amante de las aguas, pero ver ese paisaje tan colorido me enamoro, como aquellos marineros que van de puerto en puerto haciendo lo que más les apasiona en el mundo. ¡Navegar!
En la borda había más gente de lo que pensé, niños, hombres, mujeres y ancianos tomaban el sol apreciando la fantástica vista, una bandada de gaviotas volaba hacia la costa entre nubarrones blancas que parecían moverse lentamente, así iba transcurriendo el día sin mayores contratiempos.
Al llegar la noche, mi madre me pedía que me alistara para la ocasión, el gran salón nos esperaba con una fiesta amenizada por el capitán Simón Jansen, en honor a los pasajeros. La velada reunió a la mayoría de los viajeros y tripulación, sin embargo yo prefería dar un pequeño paseo por las inmensas instalaciones del buque, estuve tanto tiempo mirando la luna que los minutos se fueron sin darme cuenta, el frío de la madrugada comenzaba inundar mi cuerpo, una densa neblina empezó a regarse poco a poco en el horizonte volviéndose cada vez más espesa, cuando decidí que era momento para entrar, escuche a lo lejos una dulce melodía que provenía del mar, su tonada no se parecía a ninguna que hubiese oído antes, pero era tan hermosa que casi podía sentir mi corazón palpitando al ritmo del amor, sólo una mujer podría interpretar esa maravillosa canción, estaba hipnotizado, deseaba llegar a ella, aunque fuera una locura, ¡sé que me llamaba!. Los gritos de un hombre me regresaron a la realidad, era Roberth Augusto el primer oficial quien me ordenaba ingresar a mi camarote, eran más de las 3 am y la fiesta había concluido.
Al día siguiente sólo pensaba en la noche anterior, necesitaba volver a oír esa mágica canción, me quedé todo el día encerrado en la habitación, esperando que el sol se ocultara nuevamente. Nuestro barco surcaba las aguas del Atlántico acercándose a uno de los puntos con más bajas temperaturas en el océano, sin embargo eso no me impidió salir a la borda aguardando algo que quizás nunca más se repetiría, tal vez sólo lo imaginé o se trató de alguna embarcación que navegaba cerca de nuestra ruta en ese momento, las horas fueron pasando y la poca gente que seguía fuera se iba retirando para resguardarse del frío, resignado estuve a punto de marcharme, hasta que de pronto, ahí estaba otra vez. La neblina volvió aparecer y con ello esa música empezó a sonar con más fuerza que anoche, no supe si fue producto del eco del mar, pero las melodías parecían multiplicarse viniendo de todas partes, comencé a notar como los hombres se acercaban a la cubierta con la mirada perdida y un brillo en sus ojos, hasta el capitán sucumbió, lo vi pasar caminando a la orilla, Simón Jansen lucía como hipnotizado por una fuerza extraña, la noche anterior nadie más que yo pareció escuchar la música, el ruido de los músicos en la fiesta les impidió oír esa tonada perfecta que hoy a todos atrapaba. Las mujeres detrás de sus esposos y las madres siguiendo a sus hijos también salían a cubierta.

–  ¡Jack, Jack, Jack!

Mi madre repetía mi nombre, pero yo seguía mirando al mar, incluso mi padre se encontraba embelesado y mirando sin rumbo, fuera de sí mismo, como cada hombre en el barco. En ese instante el resplandor de unas luces brillantes, emergió del fondo del mar y ahí estaba ella, la intérprete de aquel canto angelical, aunque la noche era oscura, su destello brillaba mostrando perfectamente sus rasgos divinos, unos ojos grises que veía fijamente, esa larga cabellera negra y unos labios gruesos que casi podía jurar que me invitaban a besarlos, al igual que ella, muchas mujeres emergían a la superficie, ante la mirada atónita de quienes no podían entender como eso era posible, sin embargo el embrujo que esas chicas causaban en nosotros era más fuerte que cualquier cosa, varios marineros se lanzaron a las heladas aguas al encuentro de sus musas, descuidando por completo las labores de cada uno, dejando vacía la sala de máquinas y sin darnos cuenta el barco quedó a la deriva, a las 23:40 del 14 de abril de 1912 el buque de los sueños chocó contra un iceberg en el lado de estribor, la colisión abrió varias planchas del casco en su lado de estribor bajo la línea de flotación, el impacto provocó que el barco se fuera hundiendo gradualmente por su parte delantera mientras la popa se elevaba, muchos pasajeros cayeron al mar, afortunadamente yo pude sujetarme de una baranda,  había despertado del trance y ahora me encontraba en una pesadilla, las bellas mujeres del mar saltaban sobre la borda, como pirañas atrapando a la gente que se mantenía en el barco, la dulzura de sus rostros se había transformado en una cara monstruosa con cientos de afilados dientes, sólo podía escuchar los gritos desesperados de las personas, al tiempo en que algunos pasajeros y tripulantes eran evacuados como podían en botes salvavidas, sólo para terminar siendo presa fácil de esas criaturas marinas que los cazaban, mi resistencia iba cediendo, acompañado por el pánico abrumador que me azotaba, sabiendo que si caía me esperaba el mismo desenlace si es que la hipotermia no me mataba primero por las heladas temperaturas del mar, observe a mi padre intentando ayudarme, venia hacia mí, pero fui testigo de cómo era arrancado del barco y arrastrado a las profundidades, mientras al no lograr resistir más, yo caí sin poder evitarlo.

El agua congeló mi cuerpo, la agonía me duro muy poco, los huesos se adormecían casi en un segundo, haciendo que no sintiera el frío, entonces ella apareció junto a mí, con su torso desnudo y su hermosa cara, destacaba del resto, debía ser la mujer más bonita que había mirado pero detrás de ese encanto se escondía el rostro del diablo, sin embargo lo descubrí muy tarde, cuando sus labios me besaban, abrazándome a un espantoso final inevitable, ella revoloteaba el agua mostrando su cola de pez, la maldita sirena me apretó en sus brazos y de una zambullida me sumergió a lo profundo, lo último que mis ojos vieron "Titanic", era el nombre del buque de los sueños, que poco a poco se hundía.

domingo, 19 de junio de 2016

La Bella y la Bestia


Las campanas de la Iglesia repicaban, todos corrían a refugiarse en sus hogares, vislumbrando el ocaso que entre nubarrones grises absorbían los pocos rayos de sol, como ese último suspiro en la vida de un moribundo que se apaga, cayendo la oscura y seductora noche, con tantos ruidos y misterios que atrapan en sus redes a esos errantes que transitan por las calles, dejando consigo una lista en ascenso de desapariciones inexplicables.
Isabella Dragovic, era la menor de tres hijas huérfanas, a la que sus hermanas mayores obligaban a trabajar como stripper, sacando provecho de su inigualable belleza, aquel rostro perfecto que Dios le regaló y un cuerpo de ensueño que parecía esculpido por los Ángeles, Milena y Anarella sus insensibles hermanas, sabían cómo explotar al máximo a Isabella, a quien odiaban por tener lo que a ellas les faltaba,  el cielo no fue tan generoso con ninguna, su aspecto obeso y robusto las hacía dos mujeres nada apetecible ante los hombres, la bendición de Isabella fue también su maldición, convertida en una simple arma erótica que le llenaba los bolsillos de dinero a sus grotescas hermanas, con lo cual podían saciar los vicios y el exceso.
A altas horas de la madrugada, Isabella se paseaba por la avenida, como cualquier otra noche caminaba a casa, después de vender su silueta, deleitando los corazones solitarios de aquellos hombres, que encontraban un consuelo en el ritmo acompasado y sensual de su cuerpo, fumaba un cigarrillo, algo cansada de tanto caminar en tacones, decidió quitárselos y con sus pies descalzos continuo avanzando por el callejón, sintiendo un cosquilleo helado, por el frío suelo que pisaba. De manera repentina una extraña sombra paso sobre ella, sólo fueron unos segundos fugaces, sin embargo eso llamó su atención por lo que quiso darse prisa, pero justo cuando casi llegaba, escucho un gruñido que parecía venir de la esquina, su piel se erizo y un escalofrío terrorífico recorría su cuerpo, sobre todo al notar que ese sonido iba acercándose cada vez más, por suerte para ella alcanzó llegar hasta su puerta, desesperada busco las llaves dentro del abrigo, pero los nervios le ganaban, al sacarlas del bolsillo se le escurrieron de las manos dejándolas caer,  se dobló a recogerlas y cuando se incorporaba de nuevo, una respiración espesa acarició su cuello, el ardiente aliento se repitió en varias ocasiones, soplando fuerte alrededor de su nuca, las piernas de Isabella flaqueaban, víctimas del temor profundo que la invadía al verse sometida por esa cosa que la sujetaba desde atrás, rodeando el cuerpo de su presa, con ambos brazos a la altura de su cintura, aunque intento zafarse de él, le fue imposible liberarse de la bestia, en el instante en que quería gritar, Isabella sintió un dolor agudo, como dos agujas que se hundían en la delicada piel de su cuello, ella no supo explicar esa sensación que se extendió durante unos cuantos segundos que se volvían eternos, su fuerza se desvanecía lentamente en medio de un placer indescriptible, que se mezclaba con la agonía de quien padece una herida mortal, aunque poco a poco iba quedando sumergida en un sueño incontenible, sin embargo  el cúmulo de sensaciones que habitaban dentro de ella, le sirvieron como envión anímico para soltar desde el fondo de su ser un grito desgarrador, que denotaba la pasión descontrolada de un alma que se despide de su vida, entre sufrimiento y placer. El eco de su vos despertó a Milena y su hermana Anarella, que asustadas con lo que oían, fueron a mirar por la ventana, para entonces la bella y la bestia se habían esfumado, dejando sólo una colilla de cigarro y sus zapatos de tacón alto, tirados junto a la puerta.
Su cuerpo reposaba tirado sobre una lápida de piedra, se encontraba amarrada en cada una de sus extremidades, junto a una hoguera con llamas infernales, mientras unos espectros con cara de murciélago danzaban frente a ella, desmembrando los cuerpos de personas que caían desde lo alto de un abismo, para ser devorados por esas hambrientas criaturas que se alimentaban sin parar. Tras saciar su apetito los monstruos comenzaron a escurrir el líquido vital de los cadáveres, llenando algunas vasijas, que llevaron hasta ella ofreciéndole las copas con sangre.
En ese momento Isabella despertó de la terrible pesadilla, viéndose en un sitio totalmente desconocido, en una gran cama y luciendo un hermoso vestido rojo de seda, en su dedo traía puesto un hermoso anillo de diamantes, la boca le dolía y sus labios hinchados sangraban levemente, unos enormes colmillos sobresalían como dientes de sable, su reacción inmediata fue salir huyendo de allí, pero al abrir la puerta, él estaba esperándola, gigante y de cuerpo peludo como un animal, aunque sus ojos lucían como los de un ser humano, su cara horrible, los dientes afilados y esas grandes orejas puntiagudas le daban un aspecto abominable, con unas inmensas alas de murciélago que cubrían su espalda, era un vampiro mitad hombre mitad bestia.
Como en su sueño, la bestia le ofrecía un trago sangriento, pero Isabella lejos sentir repulsión, podía notar que todo en su interior le invitaba a probar ese néctar divino, sin poder resistirse termino tomándose hasta la última gota, sin embargo no fue suficiente, aquello despertó dentro de ella un deseo indetenible que le pedía más y más.
¿En qué se convirtió?, ¡pensó!, tras un instante de lucidez,  entrando en pánico y comenzó a llorar, con asco y horror al ver sus antojos, estaba decidida a salir de ese maldito lugar y esta vez ese monstruo no la iba a detener, corrió como nunca antes en su vida lo hizo, aunque alcanzó a escucharlo decir:

– Ve mi Bella Esposa y cumple tú destino.

Anarella oyó la llaves y la puerta se abrió, viendo que Isabella entraba, 3 noches pasaron desde la última vez que la vieron y no sabían su paradero, pero Milena vio que Isabella regresaba usando un precioso vestido, sintiendo mucha irá, lloraba por las cosas espantosas que le sucedieron, pero en vez de encontrar consuelo en casa, sus hermanas la recibieron a los golpes, molestas la insultaban por hacerle pensar que algo malo le ocurrió, cuando la joven cayó al suelo Milena pudo observar el maravilloso anillo que llevaba en la mano, decidida a arrebatárselo la abofeteo dos veces, sin embargo eso en vez de desmoronar a Isabella sirvió para reavivar en ella el instinto voraz que antes experimentó, algo en su rostro cambio, los colmillos volvieron a crecerle y lo único que podía calmar su sediento apetito infernal era la propia sangre de sus hermanas que petrificadas veían como la dulce Isabella que siempre dominaban a su antojo, al fin se revelaba después de tantos años de ultraje y sumisión, por más que lloraron y suplicaban, Isabella no se detuvo hasta secar las venas de esas pobres desgraciadas. Luego que el banquete terminó, sus ojos brillaban con una luz infernal, su hermosura jamás fue más radiante que ese día, ahora sólo debía seguir el llamado de su corazón que la incitaba a volver al Castillo de su esposo, donde la Bella y la Bestia vivirían felices por toda la eternidad. 

lunes, 4 de abril de 2016

Bienvenidos a WoodVille


Donde sea que hubiese una gran noticia allá iría, sin importar el tiempo que le tomara en su vida, nunca se rendía hasta llegar al fondo de los hechos, Juliana Elton fue desde sus inicios una periodista audaz, intrépida y con ganas de encontrar siempre la verdad, a costa del precio que fuera. Los enigmas y sucesos misteriosos eran el tipo de noticia que le gustaba reseñar, cada día pasaba horas frente al monitor recabando toda la información posible de hechos sin explicaciones que ocurrían alrededor del mundo, hasta que una noche cuando navegaba por la web en busca de algo que fuese interesante, recibió un correo electrónico que decía:

-       “Estimada señorita J. Elton, me dirijo a usted en calidad de informante, con el fin de hacer de su conocimiento, los acontecimientos inexplicables que en nuestro bello y tranquilo pueblo de Woodville han estado sucediendo los últimos días, desapariciones de personas honestas y trabajadoras, que simplemente se esfuman por la noche, gente que afirma haber visto figuras que aparecen y se desvanecen sin dejar rastro, luces en el cielo y terribles gritos en medio del bosque. Conozco muy bien su labor y sé que se dedica a investigar cosas extrañas que otras personas prefieren ignorar. Ojala a usted este pueblo le pueda interesar. Stephen Rivera”

Aquello debía ser una luz al final del túnel, lo que Juliana por mucho tiempo había estado buscando para escalar de nivel y no seguir siendo la simple reportera del canal regional, si lograba resolver ese misterio, podría repuntar su nombre a la cima y conseguir contrato en algún medio nacional. Luego de llamar a Cesar su camarógrafo, alisto el equipaje y ambos emprendieron viaje a Woodville. A su llegada allí, lo primero que detallaron es que era un pueblo de pocas personas y sus habitantes no parecían ser los típicos pueblerinos alegres y cordiales, sino que al contrario daban la impresión de que eran gente callada y poco amigable, a las que no les agradaban las visitas de forasteros.
Ese día también conocieron a Stephen Rivera, el responsable de que vinieran a Woodville, era un señor entrado en años, aunque sus canas y arrugas solo le daban un buen aspecto de hombre culto, amable y conversador, con muchas experiencias vividas, totalmente distinto a las demás personas del Woodville, el mismo se encargó de darles un breve recorrido por el pueblo y ya que ese día no habría nada más por hacer, como buen anfitrión se ofreció a hospedarlos  en el hotel del pueblo, una vieja casona de su propiedad.
Juliana y Cesar tenían el fin de semana para investigar lo que pudieran, ese sábado en la mañana, su segundo día en Woodville, salieron a caminar y escucharon sobre Sarah Mitchell, quien era noticia en el pueblo, una de las maestras que ahora se sumaba a la lista de desaparecidos. Llevaba poco residenciada ahí, al igual que los otros extraviados. Eso fue sin dudas, lo que llamo la atención de Juliana, 7 personas nunca regresaron a casa en las últimas semanas y cada uno de ellos tenía en común, la peculiar coincidencia de que todos eran habitantes recientes de Woodville.
Cuando intentaron recoger opiniones de las personas, se negaron a declarar, es como si a nadie le importaba quienes se hallaban perdidos, o algo que les atemorizaba les impedía hablar. El sábado por la noche, Juliana no quiso parar, convencida de que obtendría las respuestas que anhelaba, se quedaron en su camioneta monitoreando los alrededores del bosque, para la madrugada tanto Cesar como ella habían cedido ante el sueño, sin embargo pronto se vieron despertados por una destellante luz sobre ellos, que les alumbro por unos segundos, pero casi de forma fugaz desapareció entre los árboles. Aunque Juliana no estaba dispuesta a perder aquella señal que de seguro le aportaría grandes pistas a su investigación, le ordeno a Cesar que entrara de prisa al bosque por ese camino de tierra que vieron temprano, sin embargo nada les salió como planeaban, mientras se desplazaban por ahí una figura alargada se les atravesó adelante, haciendo que Cesar frenara de golpe, solo para darse cuenta que en ese sitio no había nada, a excepción de los árboles, pero en ese preciso instante una luz comenzó a brillar, tan radiante que les robo la visión, lo único que se escuchó a lo lejos, fue los espantosos gritos de Juliana.
Todo en esa habitación lucia borroso, varias voces que no alcanzaba a entender, ¿por qué tocaban su cuerpo?, ¿qué querían de ella?, Juliana no entendía, si estaba en el hospital, tal vez es porque tuvo un accidente, sin embargo parecía que los médicos la examinaban de una manera exhaustiva, las agujas no paraban de entrar en su piel una tras otra y seguía sin comprender las palabras que iban y venían entre los doctores, al mirar a su costado pudo ver a Cesar quien estaba en otra camilla, ¡Que absurdo!. Ambos en la misma sala de hospital, pero al parecer Cesar se encontraba dormido, Juliana quiso gritar, preguntarles que pasaba, que alguien le explicara, pero no podía, su cuerpo inmóvil no respondía, en medio de su agonía empezó a recobrar la visión, aunque entonces prefirió haber seguido viendo a medias, el corazón palpitaba asustado y la respiración le faltaba, quienes la acompañaban en el cuarto, eran todo menos doctores, sujetos de cuerpo alargado la miraban con detenimiento, con las manos palpaban el cuerpo de Juliana como explorando un juguete nuevo, su apariencia era similar a la silueta que Cesar y ella observaron en el bosque antes de despertar en esa habitación. Juliana muerta de miedo veía como la nariz prominente de aquel individuo la olía como olfateando su aroma al tiempo que se relamía los labios, con una lengua puntiaguda y asquerosa que sobresalía de su boca, Juliana volteo de nuevo a ver a Cesar, encontrándose con que no dormía, como pensó hace un rato, ella quedo petrificada al observar cómo Cesar era desmembrado parte por parte, sus entrañas descansaban en una bandeja y con la cabeza abierta su cerebro fue retirado con cuidado.
Juliana se sentía en la peor pesadilla y quería despertar cuanto antes, sin embargo descubrió que todo eso era una horrible realidad y si algo se lo demostró fue el inmenso dolor de las heridas que le causaban esos individuos con esas largas y prominentes uñas que parecían agujas, su mirada perdida se cruzó con los ojos amarillos de uno de esos seres que la miraba como analizando minuciosamente su sufrimiento, Juliana veía un rasgo familiar en su forma de mirarle, las cortadas letales que le hacían a su cuerpo la iban dejando inconsciente de a poco, pero antes que sus ojos se cerraran pudo presenciar como esos seres que la torturaban y le arrebatan su vida, tomaron forma humana.
                         
-       ¡Qué ironía!, -Pensó Juliana-, ya todo tiene sentido, con razón sus ojos le parecían tan familiar, Stephen Rivera, nunca quiso que averiguaran nada, ellos solo fueron la carnada de esos camaleones de otro mundo.


La primera plana de los periódicos, tenía como imagen a Juliana Elton y su camarógrafo Cesar Ulloa, Juliana por fin alcanzo la mención que deseaba, se convirtió en noticia a nivel nacional, aunque todo por su desaparición, algunos medios señalan que fueron abducidos por extraterrestres, la policía maneja otra hipótesis, según los oficiales, la periodista mantenía un tórrido romance con su camarógrafo y ambos huyeron lejos. Solo él, con una sonrisa en su cara mientras toma café y ojea el matutino sabe la verdad, Stephen Rivera un devorador de mundos capaz de cambiar de forma a su conveniencia, una criatura antigua que se alimenta de la gente, Woodville es su guarida y la de toda su raza, Juliana Elton fue la estrategia perfecta para poner en el mapa a ese pequeño pueblo, los camaleones ya no se tienen que conformar con alimentarse de los residentes foráneos que llevan poco en el pueblo, ahora pueden abrir sus brazos para recibir a muchos visitantes y decirles, bienvenidos a Woodville.

martes, 29 de marzo de 2016

La Última Foto de Zacarías


Su cámara no paraba de capturar imágenes, tomando fotos aquí y allá, entre el cielo azul y el ancho mar, aquel paisaje que le rodeaba lucia verdaderamente hermoso. 3 días pasaron desde que zarpo las aguas en busca de paisajes sin iguales, para que perduraran por siempre en una simple foto, llenando la vista de sus admiradores. La nueva colección de fotografías reuniría lo mejor de la naturaleza en el mundo. Zacarías Scott, un fotógrafo apasionado por el trabajo y casado con la lente de su cámara, llevaba a cabo su labor completamente solo, en las montañas, islas desiertas y lugares remotos, siempre vivía en contacto directo con la naturaleza.
Esta vez Zacarías se dirigía a una isla cerca del pacifico, donde podría fotografiar, el espectacular ambiente paradisíaco y un sinfín de animales de distintas razas y especies que habitaban allí. Con las provisiones pertinentes y el equipo necesario para poder trabajar sin problemas, después de navegar unos días consiguió recalar en la isla que sería escenario para la sesión fotográfica. Sus ojos quedaban maravillados con tanta belleza natural, el tiempo que pasaría en la isla sí que valdría la pena, luego de un breve recorrido por los alrededores del lugar y unas cuantas fotos, decidió empezar de lleno su trabajo y adentrarse en la isla.
Tucanes, ñandús, aves de todo tipo y colores, monos capuchinos, koalas y perezas, eran parte de la fauna que observaba en medio de la caminata. Se detuvo a tomar un par de fotografías, estaba tan concentrado en que quedaran perfectas, que se olvidaba de todo lo demás, entonces noto una sombra peculiar que se mecía sobre los árboles, pero cuando miro arriba no había nada ya, debían ser los monos que paseaban de una rama a otra, eso pensó y continuo en lo suyo, sin embargo al cabo de un rato, una sombra quizás más grande que la anterior volvía a interrumpirle, pasando muy rápido detrás suyo, lo que fuera iba a toda velocidad, aunque lo único que a él le preocupaba es que se hiciera de noche y no poder seguir recopilando el espectáculo de flora y vida salvaje del que ahora disfrutaba, por ello se apresuró para seguir recorriendo y fotografiando todo sin fijarse en aquello.
Cuando llego la noche, fue momento de encontrar un buen sitio donde montar su carpa y por fin descansar, el trajín del día lo hizo dormirse enseguida, pero su sueño tranquilo fue desplazado a mitad de la noche, por ruidos extraños de varios animales, encendió una lámpara para alumbrar y echar un vistazo, aunque no alcanzo a ver nada entre la maleza, sin embargo al apagar la luz los mismos ruidos se repitieron pero en esta ocasión parecían más cerca que antes. Zacarías estaba más que acostumbrado a los lugares solitarios y a las noches sombrías, era un hombre que no temía a nada porque en nada creía, para él lo único real en el mundo es lo que podía apreciar, lo demás eran cuentos de caminos y muchas falsas historias de cosas sobrenaturales, por lo que esos ruidos no lo desvelarían.
Al día siguiente despertó con ganas y afán de ir un poco más allá, camino tramo abajo por un riachuelo de aguas cristalinas que lo condujo a una cueva repleta de insectos y murciélagos que a su llegada formaron un tremendo aleteo y volaron lejos de ahí. En las paredes de la cueva habían montones de jeroglíficos y figuras abstractas que cualquiera diría que fueron hechas con sangre, su pequeña suposición tal vez no era muy errónea, casi se le salen los ojos de la impresión con el deshuesadero que tenía frente a él, cráneos y restos humanos yacían en el fondo de la cueva. Casi por instinto salió huyendo de la cueva y corrió sin detenerse hasta sentir que se quedaba sin fuerzas. De repente se dio cuenta que se alejó más de lo debido y quiso regresar, pero el sol parecía ocultarse, aunque seguía siendo de día, fue allí que pudo fijarse en las sombras que iban y venían en lo alto de los árboles, es como si giraran en torno a él, por primera vez Zacarías se sintió un tanto desesperado, comenzó a mirar algo desorientado, viendo como las plantas y todo alrededor le daba vueltas, tenía la sensación que lo observaban de todas partes y en medio de su descontrol acciono sin querer la cámara, tomándose el mismo una foto, aquella destellante luz del flash pareció sacarle del trance, porque logró reaccionar y mantener la compostura, entonces pudo apelar a su temple de acero y correr hacia el lado norte de la isla, sin embargo por más que avanzaba, las sombras tenebrosas le seguían la pista, no había manera de que lo abandonaran, pero Zacarías no se detuvo hasta desmoronarse producto del gran esfuerzo físico en su fallido intento de huida, la cámara cayó a un lado mientras su cuerpo inconsciente quedo tirado en el suelo.
Zacarías despertó fatigado y sintiendo dolores terribles en su pierna derecha y parte del abdomen, cuando abrió los ojos se halló dentro de la cueva en la que estuvo antes, una fogata se encontraba encendida y unas criaturas danzaban en círculos, que cosas más feas bailaban frente a él, de dientes dañados, la piel era oscura, quizás por barro o pintura, todos tenían un solo ojo y una cabeza  puntiaguda, con orejas grandes y cuerpos flacos, en las manos cada uno contaba con una garra afilada encima de la muñeca, al estilo de los dinosaurios carnívoros, Zacarías termino llorando preso del pánico más grande que pudiera imaginar, tantas veces se decía así mismo lo valiente que era, pero por dentro solo se trataba de un cobarde presumido y muy tarde vino a descubrirlo, la sorpresa más grande de su vida, fue ver que en la fogata una pierna humana daba vueltas sobre el fuego,  por fin comprendió que compartiría el desenlace cruel de esa gente, cuyos huesos descansaban en la cueva, su pierna derecha fue amputada y la carne del abdomen rebanada como un filete de carne cualquiera, a eso debía el agónico dolor, en ese instante recordó con impotencia que si tan solo fuese aceptado que otras personas lo acompañaran en su expedición no terminaría como alimento de esas cosas grotescas que habitan la isla. Una de las criaturas se acercó hasta él, alzo la mano y apunto su garra a la cabeza de Zacarías como si de una lanza se tratara, las lágrimas corrían por su mejilla y cerró sus ojos sabiendo el destino que se avecinaba.

El día pautado el yate encargado de recogerlo desembarco en la isla, pero no hubo rastro de Zacarías, empezando una búsqueda que perduró día y noche por más de una semana, pero el resultado fue el mismo, lo único que pudieron localizar fue la cámara que siempre lo acompañaba, era como si la isla se lo hubiese tragado, durante su estancia allí, nadie llegó a notar que siempre fueron vigilados desde arriba de los árboles.
Hoy a miles de kilómetros de la isla y casi un año después de su inexplicable desaparición, en la galería de arte los seguidores de Zacarías miran con melancolía las últimas fotografías que fueron tomadas por su cámara, la que más llama la atención de todas, es una auto foto de Zacarías Scott que muestra unas irregulares sombras junto a él, como si alguien o algo se movía rápidamente al momento de tomarla, creando una especie de figuras oscuras en la imagen, para los expertos simplemente es un efecto causado por los rayos solares que se colaban entre los árboles, ojala el fotógrafo pueda volver algún día y contar su propia versión de los hechos, es el deseo compartido de los más fieles admiradores, que aún siguen buscando respuestas en la última foto de Zacarías.

sábado, 19 de marzo de 2016

Atrapado en mi Cuerpo


Desperté esa madrugada sintiendo que el aire me faltaba, es como si mis pulmones no me proveían oxígeno, todo me daba vueltas y hasta podría jurar que había algo sujetando mis pies, no sé si fue real o una pesadilla, lo único cierto es que desde aquella noche mi razón juega a engañarme, los malévolos sueño se repiten todas las noches y esa terrible sensación en mi pecho con la que despierto, sintiendo que me falta la respiración y la duda maliciosa que me deja esa pregunta, si realmente lo soñé o aquello de veras sucedía, que diablos pasa, ya ni dormir tranquilo puedo, lograr conciliar el sueño se convirtió en mi más grande travesía.
Me llamo Richard aunque todos suelen decirme Ritchie, jamás he sido el chico popular ni el galán de la escuela, pero ciertamente no puedo quejarme, tengo a mi lado a una bella mujer, mi amada Valentina, daría lo que fuera por ella, siempre dispuesta a quererme en las buenas y las malas, es mi apoyo, mi mejor amiga y también mi aliada. Como olvidar la primera vez que la vi sentada en el parque y yo pasaba por ahí, de idiota camine mientras contemplaba su hermosura y no deje de hacerlo hasta chocar con un poste, tal vez no era mi día, sin embargo se transformó en mi mejor accidente, mientras todos los demás se reían de mí, Valentina corrió ayudarme, de la forma más inesperada entro a mi vida y se volvió mi mundo.
Cuando esas horrendas pesadillas me atacan por las noches, ella no sale de mi mente, es lo único que me mantiene tranquilo, ni en mis sueños me abandona. Ayer abrí mis ojos y algo me estaba mirando, sé que había alguien allí, un olor putrefacto llenaba mi alcoba, quería vomitar pero no pude, quise también gritar y tampoco tuve fuerzas para hacerlo, sus ojos brillaban como dos luceros endemoniados, yacía a un lado de la cama, no se si velaba mi sueños o me asechaba en la oscuridad de la habitación, entonces desperté. ¡Rayos! Estoy enloqueciendo, otra vez volví a soñar, aunque me repito que solo son pesadillas, en el fondo sigo sin encontrar la calma, me inunda el desosiego y la vos en mi cabeza que me dice que nada anda bien.
El cumpleaños de Valentina llego, ese día reinaba el regocijo, baile y bebidas por doquier, yo me olvide de todo lo demás, el resto del mundo dejo de importarme, tan solo deseaba celebrar junto al amor de mi vida sus 22 primaveras, pero creo que se me fue la mano y tome más de la cuenta, caí rendido en un sueño profundo. No sé en qué momento me llevaron al cuarto de Truman, el hermano menor de Valentina, al parecer dormía a mi lado porque podía sentir su respiración, lo que no entendía es por qué los ronquidos se oían como los gruñidos de algún animal, intente moverme para acomodar su cabeza para que cesaran sus tremendos alaridos, sin embargo no pude moverme, ni mis manos ni mi cuerpo reaccionaban, me encontraba paralizado por completo, en aquel instante me sentí prisionero en mi propio cuerpo, aunque nada me sorprendió más que ver al que hasta ese momento creí era mi cuñado, colocarse encima de mí, ¿mis ojos me engañaban?, o de verdad tenía un encuentro cara a cara con el diablo, esos ojos infernales fueron los mismos que noche a noche me vigilaban entre las sombras, poso sus garras en mi pecho y comenzó aruñar mi camisa, sintiendo como la tela se desgarraba al igual que mi piel, en medio de un dolor agonizante yo permanecía inmóvil como piedra, no era capaz de emitir sonidos ni mover musculo alguno. Su aliento podrido me revolvía el estómago, clavo su mirada del averno en mis pobres ojos inertes, aunque tenía total control de mis pensamientos nada podría hacer ante esa cosa siniestra que disfrutaba la tortura que le impartía a mi cuerpo.
Lo siguiente que recuerdo es despertar bruscamente en otro lugar, rodeado por espectros grotescos quienes parados alrededor de la cama me miraban como buitres, parecían querer lo mismo, sus manos si es que así podía llamárseles a los huesos ensangrentados que tenían, deseaban sujetarme y sabe Dios qué harían después, la carne de sus rostros era espantosa y lucia en descomposición, algunos sin ojos y otros con enormes dientes destrozados, solo una vos angelical me saco del trance en que me hallaba, Valentina la luz de mis ojos volvía a iluminarme, rescatándome del infierno.
Un médico la acompañaba, quien me explico lo que según el ocurría, yo padecía de una enfermedad sorprendente pero común, el trastorno del sueño aislado. Quien la sufre mantiene plena conciencia para pensar, sin embargo permanece incapacitado físicamente, padeciendo tales episodios en los momentos previos a dormir o a la hora de despertarse. Para el doctor esa fue la explicación a todos mis males, era normal que tuviese ciertas alucinaciones y hasta imaginara presencias paranormales, sufriendo de aquel trastorno. Para mí las palabras de mi abuela cuando niño nunca fueron más claras, en sus creencias esotéricas siempre decía que los espíritus malignos, las llamadas almas condenadas del infierno nunca descansan en paz, que vagan por el mundo terrenal en busca de recipientes a los cuales poseer, robando el cuerpo de los débiles de mente y apoderándose de ellos.

Para la ciencia mi problema es una enfermedad en la que literalmente estoy despierto, aunque mi cerebro sigue sumergido en el sueño. Lo que ellos nunca entenderán es que soy víctima de mis propios sueños, sé que esas criaturas demoníacas esperan por mí, mi cuerpo es su anhelo y aguardan sigilosamente en las tinieblas, esperando el minuto preciso en que sea más vulnerable, cuando me encuentre vagando en un estado de limbo. Mi maldita disfunción cerebral es mi peor enemiga, nunca podré sacar de mi cabeza la hambrienta mirada del demonio, la próxima noche sé que ahí estará, paciente como siempre, esperando que mis episodios de vigilia se repitan y ansioso saltara sobre mí, aunque pueda abrir los ojos y mirarlo directo a los suyos, mi parálisis corporal me dejara nuevamente a su merced. Si vuelvo a sufrir uno de esos ataques de trastorno del sueño, quizás sueñe que morí o tal vez mientras duerma moriré.

domingo, 13 de marzo de 2016

El Bosque que Perdió los Colores


Hanna vago durante horas por aquel bosque tenebroso que parecía sacado del peor cuento de terror, los árboles habían perdido el verdor, solamente sus ojos miel, esos labios pintados de rojo carmesí y su risada cabellera rojiza eran los únicos matices coloridos que destacaban entre las tétricas sombras de un bosque decadente y teñido por completo de negro. No tenía idea de cómo llego hasta allí, tan solo despertó en medio de una lluvia de cenizas, Anastasia su querida madre debía estar en casa muy preocupada esperando su regreso, todo esto pensaba mientras seguía rondando por los alrededores de ese bosque gris que se mostraba desolado, aunque luego de tanto caminar, a lo lejos se podía escuchar un sollozo, sin dudas alguien lloraba, ella siguió la pista del llanto dirigiéndose al sitio de dónde provenía el sonido, para su sorpresa vio que se trataba de una niña pequeña, sentada al pie de un árbol, con la mirada puesta al cielo lloraba sin parar, observando fijamente las pocas nubes grises regadas en el firmamento, sus lágrimas eran una clara señal de que algo le aquejaba profundamente.
Lilly era el nombre de la niña, quien al ver a la pelirroja pareció tomar un respiro, al igual que Hanna tampoco supo cómo fue a parar al bosque, el desespero le ganaba y rompió en llanto cuando se creyó completamente sola en ese sitio sombrío, hasta que Hanna apareció, esa fue la primera vez en su vida que se veían, Lilly era una infante de 9 años y ella tenía 23, sin embargo lo más llamativo para ambas fue el hecho de que Lilly era Rusa, aunque por fortuna sus padres la llevaban a clases de inglés y así podía comunicarse fácilmente con Hanna, nacida en México pero con residencia en Brooklyn New York, no existían razones lógicas para que dos personas separadas por una distancia tan lejana, con edades y culturas distintas terminaran en el mismo lugar apartado del mundo, sin recordar nada.
La noche empezó a caer silenciosa y oscura, Hanna abrazaba a Lilly que después de mucho llorar por fin dormía, sin embargo ella no podría conciliar el sueño así de fácil, con todas las dudas y cosas que se paseaban por su cabeza, de repente un extraño ruido comenzó a oírse, eran como pesadas cadenas que sonaban arrastradas por la fuerza de alguien o de algo que las halaba a su paso, cada vez el sonido iba en aumento, despertando a Lilly temerosa al escuchar el escándalo, lo que fuera se acercaba en dirección a ellas. En ese instante dos tipos salieron de los arbustos, un hombre joven y otro entrado en años, corrían desesperados, al tiempo que el sonido de las cadenas se aproximaba más y más, cuando vieron a la mujer con la niña les gritaron que huyeran, Hanna y Lilly no sabían que hacer, su mejor alternativa fue seguir a esos hombres.
Su respiración entre cortada y los pasos cada vez más lentos denotaban agotamiento, el precio de avanzar tan rápido empezaba a pasarles factura, pero todos corrieron con aplomo y sin detenerse hasta que pudieron alejarse del espantoso sonido de esas cadenas que les seguían el rastro. Hanna quiso saber si alguno de los sujetos podría decirle donde estaban, pero ni Bruno el hombre joven y tampoco Didier el tipo de más edad podían darle esa respuesta, al igual que ella y Lilly ambos venían de diferentes partes, Bruno era Brasilero y Didier un Sudafricano que emigro muy joven a España. ¡Que locura! cuatro personas que pertenecían a lugares remotos entre si y aun sin embargo se hallaban en el mismo bosque misterioso que parecía haberse quedado sin colores, todo allí lucia sin vida, sin encanto, las ramas de los árboles secos y la tierra manchada de gris con cenizas por doquier cayendo del cielo. Cuando pensaron que podían descansar un poco, el aullido de un lobo les erizo la piel, el canto de la bestia hacía pensar que se encontraba a gran distancia de la roca donde ellos reposaban, sin embargo el zumbido de la brisa helada, vino acompañada por la criatura que casi de manera súbita aparecía en escena como traída por el viento, lo último que Didier sintió fue el ardiente aliento de la muerte respirar en su nuca, Lilly, Hanna y Bruno presenciaron estupefactos, como el animal abría su gigantesca boca, tragándose casi por completo la cabeza del pobre hombre que no tuvo ni tiempo a parpadear.
Aunque morían de miedo, el instinto de supervivencia los hizo seguir, Bruno cargo en sus brazos a Lilly y corrieron hacia lo más alto del bosque, por suerte el sol estaba por salir y después del banquete que la bestia se daría con los restos de Didier quizás no tendrían que preocuparse por la criatura en el resto del día. Subieron al cerro más elevado del bosque, Hanna trataba de controlarse para que la niña no entrara en pánico, no quería que Lilly volviera a llorar. Bruno trato por un momento de analizar cómo llegaron ahí,  explicando que lo último que recordaba es estar cumpliendo su deber en las calles de Rio donde era el brazo de la ley, luego despertó en el bosque, Hanna por su parte viajaba en bus de regreso a México donde su madre Anastasia la esperaba y Lilly les contó que jugaba a los columpios con una de sus amigas y ya después se vio sola en ese horrible sitio, finalmente en el caso de Didier según lo que el propio hombre le había contado a Bruno en los matorrales, repartía pizzas en Madrid antes de terminar en el bosque.
El sol salió y con ello la vista era mejor, pudieron ubicarse y buscar un punto por donde salir de aquel maldito bosque, Bruno localizo una colina a unos ocho o diez kilómetros de allí, estaban cansados pero debían dirigirse hasta allá, una vez que subieran esa colina podrían salir del bosque y pedir ayuda, sin embargo no todo era tan fácil como pintaba, nuevamente el mismo ruido siniestro de las cadenas comenzó a acecharlos,  esa cosa se acerba a ellos y esta vez se movía más rápido, Bruno sabía que no lo lograrían, se detuvo bajando a Lilly y les dijo.

– ¡Corran! – Grito Bruno – sin importar lo que suceda no se detengan hasta llegar a la colina, (hizo una pausa, respiro hondo y siguió diciendo), mientras tanto yo esperare a que eso llegue aquí e intentare hacerle frente.

Hanna resignada ante las palabras de Bruno tomo a Lilly y continúo su carrera, mientras Bruno aguardaba impaciente con un tronco seco en las manos, siendo la única arma improvisada que tenía a su alcance. Por primera vez pudo ver con su ojos a eso que le temían, no sabía cómo describir lo que veía, unas grandes cadenas enrolladas en su cuello, ese monstruo tenía un cuerpo tremendo, unos pies gigantes y garras que sujetaban una enorme lanza ensangrentada, tantos hombres fuertes y despiadados que había enfrentado en su larga carrera de policía, pero nada se comparaba a su nuevo rival, que con un solo manotazo lo arrojo contra unos árboles, llevaba puesto una especie de túnica como la de los frailes y la capucha le cubría la cara, sin embargo alcanzo a ver su cara al tiempo que la lanza de la criatura le atravesaba el pecho, ya entendía porque ocultaba su rostro, con una cara desfigurada y así de fea cualquiera lo haría, Bruno murió con una sonrisa de burla mirando fijamente a los ojos destrozados de su verdugo.
El grito desgarrador de Bruno se oyó perfectamente, Hanna supo enseguida cuál había sido su destino, aunque siguió avanzando como él les dijo junto a Lilly que estaba horrorizada de terror. Sin embargo después de eso las cadenas dejaron de oírse, por fin luego de sentir que se quedaban sin fuerzas llegaron a la colina, pero solo para darse cuenta de la terrible realidad, sin importar cuanto corrieran el resultado sería igual, ese bosque no tenía fin, la colina les mostraba una extensa zona de bosque, cubierto de un paisaje sin colores que se alargaba más allá de lo que su vista alcanzaba a mirar.

En el cuarto de un hospital Anastasia la madre de Hanna llora desconsolada, 3 meses han pasado desde el accidente de su hija y aún sigue en coma manteniendo una lucha entre la vida y la muerte. Al igual que ella, en Rusia cada mañana los padres de Lilly ruegan a Dios para que su niña despierte, ya son 5 meses los que lleva sumergida en el coma que le produjo el fuerte golpe en la cabeza al caerse del columpio en que jugaba. Lo que nadie sabe es que mientras sus cuerpos yacen dormidos y postrados en la cama, sus espíritus abandonan el lecho cayendo presos en el mundo espiritual de los eternos dormidos. Si algo les sucede allí también morirán en la tierra, triste destino de Didier que paso meses en un coma producto de ser arrollado por un camión mientras repartía pizzas, para terminar muriendo de un paro fulminante en el hospital de Madrid, aunque realmente su alma fue devorada por una bestia fantasmal y lo mismo que Bruno el implacable policía de Rio de Janeiro, un tiro en la cabeza lo mando directo a un coma mortal que al final de cuentas mato a su alma en las garras del cazador de sueños.
El diagnostico de Hanna y Lilly es casi idéntico, los médicos no saben a ciencia cierta si volverán a despertar, todos dicen que solo un milagro puede regresarlas, pero ninguno imagina la verdad, lo cierto es que solo depende de ambas, si alguna vez logran salir del bosque que perdió los colores, entonces podrán mirar de nuevo el arcoíris de la vida.

miércoles, 2 de marzo de 2016

El Circo de las Almas


Todos hablaban de cómo sería el grandioso espectáculo, ansiosos esperaban la única función del recién llegado circo de las almas, las entradas se agotaron en menos de una hora, afortunadamente Christian y Valéry tuvieron la oportunidad de comprar las suyas. Sería la mejor noche de todas, en compañía de sus mejores amigos Julia y Morgan, quienes corrieron con la misma suerte de adquirir a tiempo sus boletos. Reinaba el entusiasmo, por primera vez en su pequeño pueblo habría un evento tan grande, aquel gigantesco circo tenía por costumbre, recorrer el mundo yendo a distintos pueblos donde compartían su arte en un show de una noche, al otro día partirían en busca de su siguiente parada.
En cuestión de minutos la carpa se colmó de gente, por fin el show debía comenzar, el presentador tenía un aspecto un tanto grotesco, un hombre obeso semi desnudo, con largos ojos y montones de alhajas en su cuerpo, fue el encargado de presentar el primer acto con un tono de vos juguetón al puro estilo de los payasos. Valéry aplaudía sin parar, emocionada al ver unos majestuosos tigres de bengala hacer aparición. Christian miraba atento como las bestias sucumbían ante el encanto de su domador, un tipo robusto y de aspecto temible. Mientras una enana de prominentes dientes se asomaba al escenario montando un gran monociclo y un par de trapecistas con el rostro desfigurado se balanceaban en las alturas como jugando en un columpio, Morgan notando esa cierta peculiaridad en la apariencia de los integrantes del circo, comenzaba a sentir un desasosiego difícil de explicar, en vez de agradarle el show que veía es como si los artistas desprendían un aire irracional que le causaba terror. A medida que cada acto arrancaba el sentimiento de Morgan parecía hacerse viral en los asistentes, que seguían aplaudiendo por mero compromiso, el hombre sin cabeza lucía tan real o la mujer marchita que llevaba en su cuerpo cientos de clavos enterrados en la piel, más que una atracción la noche empezaba a ser pavorosa, muchos espectadores cansados de presenciar aquello, se levantaban de sus asientos con la intención de marcharse, Valéry y Julia ya no sentían ganas de seguir ahí, cuando las dos parejas decidieron abandonar el circo, se dieron cuenta que nadie aun salía, la puerta principal se hallaba cerrada al igual que las otras salidas. En ese preciso momento el grotesco presentador volvía aparecer, su vos ya no era tan amigable como antes, con una risa cínica y burlona, anunciaba que el verdadero show daría inicio, les daba la bienvenida a todos, agradeciendo su presencia y porque alimentarían a las almas malditas del circo.
Justo entonces, los alaridos de la gente por una de las tribunas llamaron la atención de Christian y los demás, viendo como los tigres de bengala se abalanzaban sobre la gente atacando a las personas que corrían intentando huir, los gritos inundaban el lugar, Christian y Morgan intentaron forzar la puerta desesperados junto a un grupo de hombres, pero la mujer marchita los interrumpió sacando clavos de su piel y lanzándolos como flechas contra ellos, varios sujetos caían al suelo heridos por los clavos que se metían en su cuerpo, Julia y Valéry en medio del alboroto halaron a sus esposos y corrieron a otra de las gradas. Por otro lado el domador de tigres usaba su látigo para azotar a muchos y tumbarlos al suelo, mientras la enana del monociclo los esperaba para clavar sus tremendos colmillos en el cuello, succionando hasta la última gota de sangre, el hombre sin cabeza armado con un machete decapitaba a todo el que podía, tomaba la cabeza de su víctima de turno y la colocaba encima, como probándose prendas en una tienda de modas, aunque ninguna lograba satisfacerlo porque continuaba su tarea. Varias personas desesperadas saltaron al centro del escenario queriendo hacer algo al respecto, la mayoría terminaban capturados por los trapecistas de rostros desfigurados que de un lado a otro se mecían por los aires tomando personas, para después con una fuerza sobrenatural partirlos en pedazos, haciendo que la sangre lloviera por doquier en la carpa.
La supuesta noche divertida se convirtió en una masacre total,  las pocas personas que quedaban con vida fueron agrupándose, buscando refugio entre todos, las mujeres gritaban y los niños lloraban sin control, el hombre gordo de aspecto grotesco era un caníbal, caminaba por el círculo del escenario masticando un pedazo de carne, la pierna de una pobre mujer muerta, montado sobre un caballo negro que cada vez que relinchaba votaba fuego por la boca.
La gente sentía repulsión y pánico frente a lo que veían sus ojos, Christian abrazaba a su aterrorizada esposa Valéry, lo mismo que Morgan hacía con Julia, al tiempo que cruzaban miradas entre ambos, pero ninguno sabia como podrían zafarse de algo que lucía tan terriblemente mal, sin embargo las cosas se ponían aun peor, los cuerpos de la gente que murieron a manos de la enana empezaban a reanimarse, es como si volvían a la vida, podía vérseles unos dientes agudos y afilados igual que los de la pequeña mujer, como una manada de lobos salvajes miraban a los sobrevivientes, que se refugiaban en la tribuna más alta, aunque solo les basto un salto para quedar parados en los mismos escalones, empezando su propia masacre, Christian y Morgan protegerían a sus esposas sin importar el precio, las cargaron en sus brazos y hábilmente utilizaron los barrotes de las escaleras para deslizarse hasta abajo, seguidos por algunos hombres y mujeres que pudieron escapar de los sedientos de sangre, sin embargo es donde menos estarían a salvo, el domador de tigres, el hombre sin cabeza y todos los demás les esperaban allí.
Se protegerían unos a otros, pero sin que tuvieran chance a reaccionar Morgan fue sujetado por el látigo del domador, cayendo de rodillas al piso, al mismo momento en que uno de los trapecistas apareció de la nada llevándose a su esposa Julia frente a sus ojos y desmembrándola en el aire sin que pudiera evitarlo, Morgan siguió siendo presionado por el látigo del domador hasta quitarle la vida, para que el caníbal gordo se alimentara de él.
Los tigres de bengala bajaron de las tribunas, su color blanco y las rayas negras se habían esfumado, producto del festín que se dieron, sus cuerpos se pintaron de color rojo con tanta sangre derramada, pero su instinto de comida seguía intacto, entre las bestias y la mujer marchita con sus clavos se encargaron del resto de los sobrevivientes, por su parte Christian fue una víctima más del hombre sin cabeza, dejando a Valéry como la última persona que quedo en pie, su llanto y sus gritos no cesaban, las piernas le temblaban como gelatina y casi podía sentir que su corazón se salía del pecho, como describir el terror tan profundo que la invadía, tan solo esperaba su final, viendo como todos se acercaban al unísono, sin saber cuál de esos monstruos se encargaría de ella. Su agónica espera acabo cuando un golpe en la cabeza la mando al suelo, lo único que sintió es como unos colmillos se hundían en su cuello chupando su sangre y apagando con cada gota su vida.

–. ¡Que sueño más horrible y extraño! –Exclamo Valéry–.

Al despertar de aquella larga pesadilla que pareció tan real, aunque todo estaba en penumbras, intento mover sus manos pero algo las sujetaba, por suerte alcanzo a distinguir en la oscuridad a su esposo Christian que entraba al cuarto, le pidió que encendiera la luz, casi se muere de impresión con lo que vio, sus manos estaban amarradas a la cama, Christian permanecía de espaldas a ella, tan solo veía su largo cabello rubio, le exigió una explicación lógica que la hiciera entender porque se encontraba esposada, sin embargo al verlo de frente, volvió a sentir aquel mismo terror que la invadió al verse rodeada por los monstruos del circo. Ese tipo sin dudas no era su esposo, se trataba del hombre sin cabeza, solo que ya tenía una, al parecer la cabeza de Christian término siendo lo que el espectro buscaba. Entre tanto desespero noto que algo molestaba su boca, llevo sus manos hasta ella, tocando un par de enormes colmillos que sobresalían de los labios, por primera vez noto que la habitación se movía, se encontraba en un tren en movimiento que se desplazaba a algún lugar, el hombre con la cabeza de su esposo la libero, entregándole una copa llena de sangre fresca, en su interior una sed voraz supero cualquier repulsión que pudiera sentir, todo fue real, nada había sido un sueño, ese tren transportaba al circo y a todas sus criaturas de la noche, por fin lo entendió mientras bebía su copa sangrienta, se había convertido en una de ellos, una integrante más del circo de las almas malditas, que ahora se dirigía rumbo a otro pueblo…
¡TEN CUIDADO DONDE VIVES, EL PRÓXIMO PUEBLO PODRÍA SER EL TUYO! 

miércoles, 24 de febrero de 2016

La Hija de Mery.


Desde la primera vez que sus ojos vieron aquel increíble obsequio que sus padres le regalaron, su vida cambio, siempre jugaba a ser la madre perfecta, la esposa ideal, quien cuidaba a las niñas en su nueva casa de muñecas.
A los 10 años el regalo prometido por fin llegaba, había soñado con tenerla y gracias al esfuerzo de su padre que nunca rompía una promesa, ahora tenía esa casa gigante para que fuera el hogar de sus muñecas, la cual se convirtió de la nada en todo para ella. Mery no tuvo la dicha de ver crecer a su hermana, la pequeña Susana que con tan solo 2 años murió a causa de una letal enfermedad, dejando un vacío inmenso en los corazones de toda su familia, pero sobre todo en Mery quien apenas con 7 años descubrió lo que era el dolor de una partida, encontrando en las muñecas esas únicas aliadas con quienes podía llorar en silencio sin que sus padres lo notaran, por lo menos así les evitaba mayores sufrimientos al ocultar su triste nostalgia.
Nunca imagino que a su corta edad tuviese que derramar tantas lágrimas, durante 3 años padeció grandes penas, sin embargo esa casa le devolvió la sonrisas que la mano de la muerte le arrebato, al llevarse a su hermana menor.
Después de un tiempo gris, su panorama poco a poco se transformó nuevamente en un arcoíris de colores, la casa de muñecas más que un lugar de juegos se volvió su refugio, el gran tesoro de su niñez, pasaba horas ahí dentro, peinando la melena de sus princesas como llamaba a las muñecas, tomaba té junto a ellas mientras les contaba de su vida. Cuando los años pasaron y empezó a crecer, como una ley de la vida los juegos cambiaron por salidas al cine, fiestas y cosas típicas de los adolescentes, la casa de muñecas fue quedando en el olvido, pero en su mente tuvo siempre una clara idea, la guardaría como su más preciada posesión y algún día seria el motivo de alegría para su hija o tal vez sus amadas hijas.
Al terminar la universidad se volvió una exitosa periodista, pero allí no solo se hizo profesional de la comunicación, sino que también conoció el amor de la mano de Stanley su compañero de estudios, el chico guapo que todas querían sucumbió ante los risos dorados de Mery y aquellos ojos verdes que enamoraban a cualquiera, su romance floreció de prisa, las vidas de ambos pronto se hicieron una, comenzando a pensar en futuro, un deseo mutuo que los llevo hasta el altar, unos jóvenes esposos que lucían tan enamorados que todos los tildaban como la pareja perfecta.
En su quinto aniversario Mery y Stanley lucían igual de felices que el primer día, ante la mirada del mundo su vida era perfecta, pero detrás de las paredes, ambos sabían que algo les faltaba a su hogar para llenarlo de colores, después del primer año de matrimonio decidieron que ya era momento para empezar a buscar un bebe, sin embargo el tiempo fue pasando y la cigüeña seguía sin llegar, cuando transcurrió un año de fallidos intentos, acudieron al médico, las respuestas que recibieron allí no fueron las esperadas, una negra noticia tiño su mundo de tristezas, Mery era estéril y nunca podría convertirse en madre, de un instante a otro sus noches se transformaron en un calvario, aunque al principio nada los detuvo y siguieron tanteando otras opciones, cada vez el resultado era igual, la misma opinión y más decepciones para los dos.
Stanley le planteo la idea de adoptar, algo que no agradaba a Mery, ella daría lo que fuera a cambio de lograr la dicha de ser mama de forma natural.
Una noche frente al espejo después de un intenso día de trabajo, Mery rompió en llanto, le había tocado cubrir un reportaje dentro de una maternidad, sus ojos no dejaron de mirar con deleite a cientos de madres con sus bebes y ella solo pensaba que jamás estaría en aquella situación, se sentía impotente y menos mujer por no poder contar con el don de dar vida a través de su vientre, llena de ira y de rabia, con todas las fuerzas de su corazón pidió encontrar la manera que fuese para concebir un hijo, pero a veces hay que tener cuidado cuando pides un deseo, porque tal vez si Dios no te escucha, quizás alguien más si lo haga.
Una semana después salió temprano del periódico donde trabajaba y decidió ir por unas cuantas copas, luego de varias horas Mery conducía camino a casa, en algún instante debió quedarse dormida al volante, aunque afortunadamente reacciono a tiempo, justo antes de atropellar a una anciana que cruzaba la calle, apenada ella se ofreció ayudar a la pobre señora, llevándola hasta su casa, la anciana no paraba de hablar cosa que a Mery parecía agradar, sin embargo poco a poco la dulce vieja demostró saber mucho de su vida, conocía los nombres de cada miembro de su familia, sabia de fu fallecida hermana Susana y lo más ilógico es que hasta menciono el problema de su maternidad , algo que a Mery empezó a inquietarla, sobre todo cuando dijo que ella era la respuesta a todas sus plegarias, la anciana cambio su tierna vos por un tono más grave y de una forma directa le hizo saber que llevaba en su auto a la mismísima muerte, Mery quiso creer que solo se trataba de una broma de mal gusto, siendo una conocida reportera cualquiera podía averiguar información de su vida personal, sin embargo casi le da un infarto del susto cuando vio como los ojos de la vieja se pusieron tan rojos como la sangre y destellaban una especie de llama ardiente, supo entonces que la anciana decía la verdad.
El ángel de la muerte estaba cansado de arrastrar consigo la vida de todos, por primera vez deseaba ser algo más que esa figura decadente a la cual el mundo temía. Ante el terrible miedo que Mery sintió prefirió detenerse en medio de la carretera, respiro hondo y apelando a su instinto periodístico pregunto al espectro cual era el motivo de su visita. Si su poder recaía en quitar la vida, también podía devolverla, la muerte le ofreció convertirla en madre, en su vientre crecería una vida, Susana su propia hermana fallecida reencarnaría pero ahora convertida en la hija de Mery. Una oferta increíble y tentadora, lo único cierto es que la muerte siempre tiene hambre y ese favor alimentaria de alguna manera su apetito voraz.
Para una mujer desesperada cualquier solución a su tormento es una bendición, aunque la salida sea condenar su propia alma, para Mery rechazar esa propuesta era lo indicado, sabía perfectamente que se trataba de una idea descabellada, pero ni la acertada razón pudo convencerla, termino cayendo rendida ante esa presencia milenaria que fácilmente la atrapo en sus redes. Vida por muerte, esa era la condición a cambio de concebir, si quería mantener a su hija con bien, a partir del primer cumpleaños debía entregar la vida de una persona, repitiendo la misma ofrenda durante 10 años, de lo contrario la niña moriría, después de eso quedaría libre y su deuda con la muerte seria saldada, su vida nunca más volvería a ser la misma pero aunque estuviera maldita por aceptar ese pacto, en su mundo habría motivos suficientes para ser feliz, llevaría en su panza una criatura que amaría como a nadie, tenía un doble motivo para quererla, más que su hija era la reencarnación de su hermana, el trato fue cerrado con sangre, la anciana se cortó la palma de su mano y Mery lamió de su sangre.
9 meses ya han pasado desde aquella noche y en la sala de hospital la familia de Mery aguarda con ansias, la llegada de su primogénita, a excepción de Stanley nadie supo jamás del problema de fertilidad de su esposa, para ambos fue el milagro más grande, los médicos nunca entendieron cómo pudo quedar embarazada cuando todo indicaba que no podría. Después de una larga espera todos pudieron conocer a la hermosa Catrina, para los padres de Mery fue alegría y melancolía, una mezcla de emociones, al verla es como si miraban de nuevo a la niña que ellos perdieron, su nieta era el vivo reflejo de Susana su hija muerta.
Catrina le trajo a la vida de Mery felicidad sin igual, sin embargo eso en vez de brindarle sueños placenteros, solo le dio insomnio y pesadillas que se repetían cada noche, esa mirada de la anciana, los ojos de la muerte, no podía sacarlos de su cabeza. Iban pasando los meses, el primer cumpleaños de Catrina se acercaba, Mery solo escuchaba la vos en su cabeza que le gritaba que una vida debía entregar para a su hija salvar, aunque tratara de no pensarlo, todo se lo recordaba, sombras en la calle que le susurraban que debía robar la vida de alguien, paredes teñidas con mensajes sangrientos a donde quiera iba, vasos partidos uno tras otro porque cada vez que intentaba tomar agua, sangre se volvía. No tenía escapatoria ya una vez perdió a su hermana y no estaba dispuesta a dejar ir a su hija, ella era su vida, la amaba y haría lo que fuera para protegerla. El día llego, la sonrisa de Catrina le sirvió como aplomo, utilizo la excusa del cumpleaños de su niña para ausentarse del trabajo, salió temprano de casa y compro una botella de licor para armarse de valor, bebió más de la mitad y condujo lejos de la ciudad, se desvió por una vieja carretera hasta apreciar a un recoge latas que dormía al lado de la vía, siendo un camino poco transitado no se preocupaba por los autos, Mery vio todo claro, entendió que había encontrado lo que buscaba, ese pobre hombre le daría la vida que necesitaba para que Catrina pudiese estar a salvo un año más, su corazón le pedía que no lo hiciera pero su mente la animaba a proseguir, cerro sus ojos, piso fuerte el acelerador y no se detuvo hasta impactar de golpe con su víctima.
Luego de ese día sintió que su corazón perdía la nobleza que algún día tuvo, las semanas se fueron volando como si la muerte quisiera volver comer a manos de Mery, vino el cumpleaños 2, Catrina era la imagen pura de Susana cualquiera diría que se trataba de la misma niña. Cada vez que se miraba al espejo Mery apreciaba como si sus ojos verdes lentamente cambiaban de color, ese día nuevamente al azar, le quitaría la vida a un inocente, recorrió la ciudad, hasta llegar a un bar donde bebió unas cuantas cervezas, un hombre en la barra no dejaba de mirarla, se fue acercando a ella y entablaron conversación, la charla se extendió por un rato, después de compartir varias cervezas, los comentarios subieron de tono, ella se quitó la chaqueta que traía puesta mostrando su escote sin pudor, decidieron de mutuo acuerdo que debían marcharse a un sitio más privado, caminaron a una calle a oscuras, enseguida los besos y las caricias no se hicieron esperar, ambos disfrutaban la situación, pero el erótico momento fue cortado por Mery, ante la molestia de su compañero quien intento continuar todo, tan solo para encontrarse con un afilado cuchillo que Mery llevaba en su cartera y con el cual atravesó en repetidas ocasiones el estómago del hombre que minutos atrás besaba con pasión hasta provocarle la muerte, fue la segunda vez que cometía un crimen a cambio de la Vida de Catrina, sin embargo en vez de remordimiento descubrió cierta satisfacción en aquel macabro acto.
Uno tras otro los años fueron transcurriendo, le tocó el turno a una secretaria que por trabajo se quedó hasta tarde en la oficina, para su mala suerte fue la elegida de turno, siendo sorprendida cuando cruzaba la calle, por el auto de Mery que a toda velocidad la golpeo de forma letal y no solo se conformó con atropellarla, sino que varias veces dando reversa y avanzando otra vez adelante la aplasto matando a su víctima. Luego vino el turno de un hombre al que igualmente en un bar ella lo sedujo para posteriormente apuñalarlo antes de consumar el acto sexual y repitió el mismo modo en sus asesinatos durante 3 años seguidos, para alternarse después atropellando a un extraño cerca del muelle de la ciudad, sin dudas descubrió que apuñalando a sus víctimas sentía mayor satisfacción, lo que la hizo utilizar los últimos tres años el mismo estilo, siendo los sacrificados 3 desconocidos que escogieron el día y el bar equivocado, pues se cruzaron con Mery y esas copas compartidas con ella les costaron a todos la vida.
El trabajo estaba hecho, la preciosa Catrina ya tenía 10 años y Mery había superado la aparentemente difícil tarea de matar a 10 personas, pero la verdad es que lejos de sentirse aliviada es como si un desasosiego inquietante le robaba la calma, sentía un deseo que la impulsaba a seguir, algo más fuerte que ella, cada espejo que miraba le demostraba lo que hace tiempo creía absurdo, pensaba que se estaba volviendo loca, pero realmente tenía la razón, sus ojos habían perdido su verdor, esa pureza que durante años transmitían, se transformaron en unos ojos irritados, colorados y casi rojos como la sangre, aunque quizás nadie más a su alrededor lo notaba. La anciana le había hecho saber que jamás la volvería a ver de cuerpo presente pero que siempre estaría acechándola para que cumpliera con su trato. Cuando creyó que todo terminaba allí, estaba muy lejos de eso, al contrario su vida fue el propio infierno, la casa de muñecas que tanto amaba de niña era ahora el adorado sitio de juego de Catrina, sin embargo Mery de manera extraña comenzó a pasar tiempo en ella, era el único sitio donde podía estar tranquila, el resto de la casa, la calle, su trabajo y todo en la ciudad, parecía la puerta del infierno, figuras negras en la calle, personas que de la nada parecían morir frente a ella para descubrir después que solo alucinaba, hasta el apetito lo perdió, cada vez que iba a comer su comida empezaba a sangrar, por primera vez el amor hacia su hija comenzó a cambiar, cuando miraba a Catrina veía en su cara los ojos de la muerte, la vos de la niña se oía idéntica a la de la anciana, es como si su hermosa hija se fuese convertido en la misma muerte, se sentía desquiciada pero el odio hacia Catrina empezó a ser mayor, no soportaba estar cerca de la infante, su cabeza comenzó a maquinar montones de ideas, algo debía hacer para ponerle fin a ese espectro maldito, luego de tanto pensarlo se asomó la solución sensata, una noche después de cenar, Stanley llevo a Catrina a la cama, últimamente le preocupaba las raras reacciones de Mery, repentinamente actuaba de mala gana, muchas veces grito a su hija y hasta intento golpearla, eso sin contar que en los últimos días pasaba horas en la casa de muñecas y no le permitía a Catrina entrar, amaba a su esposa al igual que su hija, tomo una difícil decisión, tal vez a Mery no le agradaría pero el próximo sábado irían juntos a un psicólogo que analizará su inusual comportamiento, aunque para Mery no había un mañana, la hora llegaba y era el momento de actuar, espero en la casa de muñecas a que Stanley acostara a Catrina en el cuarto y se marchara al suyo, fue hasta la cocina y sigilosamente se dirigió a la habitación de su hija quien ya dormía, se acercó a ella y le estampo un beso en la frente, no comprendió porque una lagrima rodaba por su mejilla, al parecer su instinto de madre por mas perdido en el fondo de su alma que pareciera, salía a flote pero solo por un instante, se encontraba ahí por un motivo y no dejaría que la muerte la engañara, si podía tomar la forma de una anciana también lo haría haciéndose pasar por una niña, al menos eso pensaba ella, en la cocina tomo un cuchillo que ahora sujetaba fuertemente, llena de odio estaba decidida apuñalar a Catrina, sin embargo su hija despertó, notando a su madre armada con un gran cuchillo, del susto soltó un tremendo grito que alerto a Stanley,  Mery se abalanzo sobre ella y aunque la niña intento defenderse no consiguió evitar que su mama la apuñalara una vez, Stanley irrumpió en la habitación y al ver lo que pasaba ataco a Mery lanzando un golpe que le tumbo el cuchillo y comenzó una batalla campal, mientras la niña lloraba gravemente en la cama sus padres luchaban uno contra el otro, Mery en el suelo forcejeando contra su marido sintió un pánico absoluto cuando vio como los ojos de Stanley brillaban tan rojos como los de la muerte, saco fuerzas de donde no las tenía, parecía poseída por un poder más grande, desquiciada por tanta repulsión acumulada contra la muerte en las ultimas semana, le dio una patada a Stanley zafándose de él, teniendo tiempo para recoger el cuchillo y apuñalar a su amado esposo una y otra vez sin descanso, arrebatando su vida, para después terminar su misión, le dio vida a la muerte trayendo al mundo a la niña que era su recipiente y ella misma la eliminaría, no valieron los gritos de su hija, que toda ensangrentada le suplicaba detenerse, Mery cerro sus ojos y empezó apuñalar a Catrina al tiempo que recordaba todas y cada una de las personas que asesino solo para mantener con vida a la muerte.

Cinco años han pasado desde que la ciudad despertó en medio de una tragedia, la policía arrestó a una esposa aparentemente normal, profesional y admirada por muchos, que en medio de un ataque de locura cegó la vida de su esposo y la de su inocente hija de 10 años, Mery paga condena en un manicomio para reclusos con problemas mentales, entre 4 paredes sigue encerrada tan lunática como el primer día, no para de gritar que la muerte la asecha que esta con ella en todas partes y que al salir de allí matara a todos los de ojos rojos. Mery aun no ha entendido la verdad, esos ojos rojos como la sangre que están siempre acompañándola en la habitación, la mirada de la muerte que sigue atormentándola, reflejada en todas partes, tan solo aguarda el momento indicado para entregarle la carga de su labor, la muerte estaba cansada de tantos siglos haciendo el trabajo sucios y su tiempo había pasado, debía buscar un alma que descubriera en su instinto, la capacidad de oler en la gente el aroma de la muerte, sabiendo quien y cuando debían morir, la hija de Mery y el trato de por medio suelo fueron la prueba de una presencia más antigua que el principio de los tiempos que por fin encontró una sucesora, Mery creía haber escogido a cada una de sus víctimas al azar, pero sin darse cuenta el olor de la muerte que desprendían todos los que mato, fue lo que la guío hasta ellos, el día en que Mery vuelva a mirarse al espejo, vera sus ojos rojos como la sangre, con una llama ardiente en su mirada, entonces comprenderá que se ha convertido en el nuevo ángel de la muerte.